Si escribo que tengo ganas de comer chocolate, es porque es de eso LITERALMENTE de lo que tengo ganas; de comer chocolate, no de darte un chocolate y besar tus labios, no de sentir la febril sensación del azúcar en mi cuerpo y recordar lo dulce que eras, NO!. Quiero chocolate cuál es el maldito problema con entender las cosas tal como las escribo?.
Estoy puteado, sí, me molesta de sobremanera que las personas se las den de psicoanalistas intentando descifrar los mensajes ocultos de las cosas que escribo. De manera que les voy a desglosar lo más sencillamente que pueda la razón por la cual, cada vez que alguien intenta "descifrar" un código escondido en mi lenguaje escrito queda como un perfecto imbécil.
Literalidad:
En primer lugar, en lo que a la escritura refiere, soy una persona muy literal, significa que si digo "si" es si, no es un tal vez, ni un depronto, ni un puede ser, es SI!. De la misma manera que si digo "no" es no, no es un si enmascarado, no es un "esfuérzate más" camuflado, no es un "dame razones para decir que si" no, es NO!. Creo que no puedo ser más claro al respecto, cuando me refiero a que soy literal cuando escribo, me refiero a que el significado de la palabra se corresponde con el sentido con el que la emito, si estoy hablando con usted (en un chat o red social) sobre cualquier cosa, no le busque peros a lo que escribo, me refiero justamente a lo que digo, ni más ni menos, si usted se imagina que quiero decir algo más, no me hago responsable por ello, son sus conclusiones no las mías.
Contextos:
En segundo lugar, en lo que a la escritura se refiere, la considero un instrumento relativamente poco desarrollado para la transmisión de mensajes mucho más elaborados que desborden los significados tácitos y explícitos de la palabra. Si usted coge un diccionario y busca palabra por palabra lo que llevo escrito hasta ahora, encontrará que algunas de las palabras utilizadas puede tener diferentes significados, sin embargo el contexto en el que se circunscriben orientan el significado por el cual se opta. Dicho esto debe tenerse en cuenta un segundo nivel de contextualidad; siendo el primero el contexto del orden de las palabras y la articulación de las mismas en frases y de estas en enunciados, y, siendo el segundo el ambiente en el que se lee, aquí debe diferenciarse de un ambiente unidireccional a un ambiente reciproco y dinámico.
Los ambientes unidireccionales de lectura se refieren a los escritos en donde el lector solo puede acceder al sentido de lo leído LEYENDO!, es decir, no puede hacer preguntas al autor, no puede interpelar un argumento y encontrar respuesta EN LAS MISMAS PALABRAS DE LAS QUE EMERGIÓ LA INTERPELACIÓN; (si cree que puede hacer esto lo felicito, su capacidad para hablar con usted mismo es más potente de lo que incluso usted mismo cree). Estos ambientes unidireccionales sin embargo tienen la facultad de permitir un desglose mayor en cuanto a lo que se refiere a la idea de la que se trata el escrito. Los libros, artículos, bloggs, correos electrónicos o notas al detalle son ejemplos de ambientes unidireccionales de escritura.
Los ambientes recíprocos y dinámicos de lectura se refieren a los escritos donde el lector no solo puede acceder al sentido de lo leído leyendo sino también PARTICIPANDO por medio de su escritura en un dialogo con los significantes del otro, y una hermenéutica de los significados. Es decir, el dialogo que se sostiene se basa en la literalidad del SIGNIFICANTE y el flujo de SIGNIFICADOS que se construye sobre los primeros; (si cree que las cosas que lee de otra persona significan lo que usted QUIERE que signifiquen, lo felicito está cada vez más cercano a un episodio psicótico, y su masturbación mental necesita un descanso). Estos ambientes dinámicos sin embargo potencian la necesidad de claridad del uso de la palabra, y si uno de los que interviene en el dialogo evita por intención o incompetencia esta claridad la consecuencia es obvia. Si usted se imagina que mis palabras en cualquiera de estos contextos se refieren a usted sin que yo lo haya mencionado, es problema suyo, esa es una conclusión suya, no mía.
El lugar del sentido:
En tercer lugar, el lugar del sentido de mis palabras escritas recoge los dos primeros puntos aquí tratados, tanto mi literalidad en la escritura como los contextos en los que las escribo otorgan ese sentido en el que dialogamos (si alguna vez me ha leído). De esta manera el lugar del sentido está correlacionado con una intención clara de comunicar algo, un lugar para hacerlo, una forma de intentarlo y un sentido que articule los anteriores. Así el sentido de mis palabras escritas emerge, se socializa, se confunde o se entiende por muchas personas; muchas de ellas por una constante maña a interpretar y confundir su intelección con mi intención y sentido evitan el rasgo más fascinante de inteligencia humana, la pregunta. Si no entiende algo, solo tiene que hacer una cosa, PREGUNTE vida hijueputa!. Esa es la única manera de respetar a otra persona cuando se la está leyendo, preguntando si lo que se ha entendido es o no correcto, de otra manera su usurpación sobre lo que otra persona escribe es una muestra morbosa y pecaminosa de demostrar que su estupidez está por encima de su sentido común. Si usted se imagina que mis palabras tienen un sentido sobre el cual no he escrito palabra alguna, nuevamente es problema suyo, sus conclusiones, su pensamiento, su interpretación y su imbecilidad, no me tache a mí de idiota.
Pues bien, es así como me hago responsable por lo que escribo, y no por lo que usted entienda de lo que escribo. Me hago responsable de los sentidos de mis palabras, de mi literalidad, y mis intenciones claras, me hago responsable de lo que quiero decir no de lo que de ello se entiende. Así es como escribo y aquí entre nos es así como leo.
Un blog sobre la enmarañada, exótica y caótica cotidianidad que nos envuelve y nos despista. Un intento poco pulido de sacarme de la cabeza pensamientos y sentimientos sobre cualquier cosa.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
domingo, 30 de octubre de 2011
De la menor importancia.
Nuevamente frente a la hoja electrónica en blanco, me dispongo a dejarme llevar por las letras a las que no les hallo en ocasiones el sentido que pretenden, pero tampoco, el que quiero darles.
Dejo que los dedos se deslicen sutilmente por entre las ruidosas teclas que a ésta hora no hacen más que retumbar en el silencio que atrapa mi cuarto, dejando que el espacio se llene con algo más que el humo de mi cigarrillo. Da vueltas en mi cabeza un aroma a oleo fresco y aguarrás, a mi izquierda un intento por desarmar las resistencias de mi intelecto y frente a mí la luz que se oscurece ante la emergencia de pensamientos que aun sin ser claros divagan en un espacio que me da la oportunidad de equivocarme cuantas veces quiera.
Hay tantos objetos circundándome que me horroriza el hecho de saber que todos están en el lugar que yo quiero. Ninguno con la voluntad de esconderse de mi. Todos están inmóviles a menos que yo quiera otra cosa, serviciales y prestos a cumplir su función, todos necesitan solo una cosa, mi voluntad. Se me ocurre entonces que todo funciona así; bajo las leyes de la voluntad, de alguien, no yo o usted, o puede que si. Como voluntades en dialogo las cosas funcionan y por cosas también me refiero a usted o a mí, que sin verlo muchas veces no somos más que un objeto en el sentido más material que existe, pero gracias a la alucinación de lo social muchas veces acobijamos la idea de que no necesitamos otra voluntad para funcionar.
Paso entonces a sentirme un objeto de su voluntad, sí, de la suya, de usted que me lee por la razón que sea. Su voluntad me tiene aquí sentado como un imbécil fumando, succionándome algunas palabras, rascándome los ojos del cansancio y con unas ganas enormes de tomarme un vaso de leche. Seguramente usted no se siente culpable porque yo esté en estas, pero debería, mucha gente se hace la estúpida jurando que es enteramente autónoma y libre, sin entender que todo aquello que hacemos tiene una función para otros, sea o no el sentido de dicho acto el fin por el cual fue ejecutado, si me entiende verdad?.
Pues bien, dicho esto, hago una pausa apago mi cigarrillo y voy por mi vaso de leche, me gustaría encontrar algo para acompañarlo pero como imaginan ya les contaré si lo he encontrado. Ya regreso. Pues bien, no solo estoy tomando leche sino que le he puesto Milo, encontré un chesscake de limón y un trozo de mantecada, ya me los comí y me siento satisfecho. Así que para terminar la entrada, digamos que sencillamente ambos nos hemos beneficiado de la funcionalidad de la cosa, usted, yo, el internet e incluso el tiempo que se ha invertido por todas las partes que han hecho esto posible. No lo olvide.
Dejo que los dedos se deslicen sutilmente por entre las ruidosas teclas que a ésta hora no hacen más que retumbar en el silencio que atrapa mi cuarto, dejando que el espacio se llene con algo más que el humo de mi cigarrillo. Da vueltas en mi cabeza un aroma a oleo fresco y aguarrás, a mi izquierda un intento por desarmar las resistencias de mi intelecto y frente a mí la luz que se oscurece ante la emergencia de pensamientos que aun sin ser claros divagan en un espacio que me da la oportunidad de equivocarme cuantas veces quiera.
Hay tantos objetos circundándome que me horroriza el hecho de saber que todos están en el lugar que yo quiero. Ninguno con la voluntad de esconderse de mi. Todos están inmóviles a menos que yo quiera otra cosa, serviciales y prestos a cumplir su función, todos necesitan solo una cosa, mi voluntad. Se me ocurre entonces que todo funciona así; bajo las leyes de la voluntad, de alguien, no yo o usted, o puede que si. Como voluntades en dialogo las cosas funcionan y por cosas también me refiero a usted o a mí, que sin verlo muchas veces no somos más que un objeto en el sentido más material que existe, pero gracias a la alucinación de lo social muchas veces acobijamos la idea de que no necesitamos otra voluntad para funcionar.
Paso entonces a sentirme un objeto de su voluntad, sí, de la suya, de usted que me lee por la razón que sea. Su voluntad me tiene aquí sentado como un imbécil fumando, succionándome algunas palabras, rascándome los ojos del cansancio y con unas ganas enormes de tomarme un vaso de leche. Seguramente usted no se siente culpable porque yo esté en estas, pero debería, mucha gente se hace la estúpida jurando que es enteramente autónoma y libre, sin entender que todo aquello que hacemos tiene una función para otros, sea o no el sentido de dicho acto el fin por el cual fue ejecutado, si me entiende verdad?.
Pues bien, dicho esto, hago una pausa apago mi cigarrillo y voy por mi vaso de leche, me gustaría encontrar algo para acompañarlo pero como imaginan ya les contaré si lo he encontrado. Ya regreso. Pues bien, no solo estoy tomando leche sino que le he puesto Milo, encontré un chesscake de limón y un trozo de mantecada, ya me los comí y me siento satisfecho. Así que para terminar la entrada, digamos que sencillamente ambos nos hemos beneficiado de la funcionalidad de la cosa, usted, yo, el internet e incluso el tiempo que se ha invertido por todas las partes que han hecho esto posible. No lo olvide.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Sin concentración.
Está es la cuarta entrada que inicio desde la ultima publicación, no he terminado ninguna otra por alguna razón. Me siento distraído, no puedo enfocarme, hay algo que me está molestando y no sé que es. De modo que me siento aquí frente a esta estúpida maquina jurando que tal vez pueda ver en este proceso catártico algo que me de pistas sobre que es lo que está haciendo interferencia.
Normalmente soy una persona distraída, siempre me dicen que ando en las nubes, o que vivo encerrado en mi mundo pensando maricadas. Seguramente es cierto, ya que si revisamos los hechos, suelo perderme con facilidad en la ciudad, siempre ando enchufado a la radio o a mi música, cuando no lo estoy es por que ando leyendo, y cuando no lo hago simplemente estoy pensando en algo, o mejor aun no pienso en nada. Súmele a esto que tampoco tengo buena memoria, para muchas cosas, en especial lo que respecta a las fechas especiales para el resto del mundo, no sé cuando es el día de la madre, no se cuando es el día del amor y la amistad, no sé cuando es el día del psicólogo, y no sé cuantas otras fechas me estoy saltando, pero en especial estas son las que mas problemas me traen, ah claro, eso y olvidar el día exacto en que conocí a alguien, un aniversario, y esas vainas. También están los olvidos del tipo, dónde putas deje las llaves, quien me cogió los cigarrillos, yo pensé que había lavado la ropa, quien me movió los libros y ese tipo de cosas. Esto ultimo es la razón por la que odio que me organicen las cosas, la razón por la que cada vez que alguien toca algo mio lo noto, mi hermosa madre era cinturón negro tercer dan en provocarme migrañas por mover mis cosas y no recordar lo que hizo con ellas. Estos hechos dictan que mi distracción es globalizada, no olvido las cosas por un motivo especifico, ni tengo intención de no recordar algo por joder a alguien ni nada, simplemente no las recuerdo. Puedo tener algún daño en los centros de memoria o puedo no prestar suficiente atención a ciertos detalles por lo cual no recuerdo todo lo que no recuerdo.
Sin embargo, cuando me propongo enfocarme lo consigo, los detalles y las características de la cosa o situación a recordar no se me esconden o ensombrecen por más distraído que esté. No necesito repetirme una y otra vez lo que quiero recordar o sobre lo que quiero enfocarme, sencillamente lo conecto con la sensación de curiosidad y ya está los recuerdos no se van. Academicamente esto ha sido muy provechoso, pero ahora que lo necesito no puedo hacerlo, la curiosidad no es suficiente, algo me está estorbando, pero me esquiva cuando trato de localizarlo. Ahora que estoy enfocado me tardo más en escribir, no me es claro lo que estoy diciendo y borro y re-escribo varias veces. Pongo música para no forzarme, pero no sirve, estoy en las dos cosas, escribiendo y escuchando la música, siguiendo el ritmo y dándole a los dedos ritmos para que la cosa no sea tan arítmica.
Muchas gracias, ya entendí que era lo que me estaba fastidiando. Fin de la entrada.
Normalmente soy una persona distraída, siempre me dicen que ando en las nubes, o que vivo encerrado en mi mundo pensando maricadas. Seguramente es cierto, ya que si revisamos los hechos, suelo perderme con facilidad en la ciudad, siempre ando enchufado a la radio o a mi música, cuando no lo estoy es por que ando leyendo, y cuando no lo hago simplemente estoy pensando en algo, o mejor aun no pienso en nada. Súmele a esto que tampoco tengo buena memoria, para muchas cosas, en especial lo que respecta a las fechas especiales para el resto del mundo, no sé cuando es el día de la madre, no se cuando es el día del amor y la amistad, no sé cuando es el día del psicólogo, y no sé cuantas otras fechas me estoy saltando, pero en especial estas son las que mas problemas me traen, ah claro, eso y olvidar el día exacto en que conocí a alguien, un aniversario, y esas vainas. También están los olvidos del tipo, dónde putas deje las llaves, quien me cogió los cigarrillos, yo pensé que había lavado la ropa, quien me movió los libros y ese tipo de cosas. Esto ultimo es la razón por la que odio que me organicen las cosas, la razón por la que cada vez que alguien toca algo mio lo noto, mi hermosa madre era cinturón negro tercer dan en provocarme migrañas por mover mis cosas y no recordar lo que hizo con ellas. Estos hechos dictan que mi distracción es globalizada, no olvido las cosas por un motivo especifico, ni tengo intención de no recordar algo por joder a alguien ni nada, simplemente no las recuerdo. Puedo tener algún daño en los centros de memoria o puedo no prestar suficiente atención a ciertos detalles por lo cual no recuerdo todo lo que no recuerdo.
Sin embargo, cuando me propongo enfocarme lo consigo, los detalles y las características de la cosa o situación a recordar no se me esconden o ensombrecen por más distraído que esté. No necesito repetirme una y otra vez lo que quiero recordar o sobre lo que quiero enfocarme, sencillamente lo conecto con la sensación de curiosidad y ya está los recuerdos no se van. Academicamente esto ha sido muy provechoso, pero ahora que lo necesito no puedo hacerlo, la curiosidad no es suficiente, algo me está estorbando, pero me esquiva cuando trato de localizarlo. Ahora que estoy enfocado me tardo más en escribir, no me es claro lo que estoy diciendo y borro y re-escribo varias veces. Pongo música para no forzarme, pero no sirve, estoy en las dos cosas, escribiendo y escuchando la música, siguiendo el ritmo y dándole a los dedos ritmos para que la cosa no sea tan arítmica.
Muchas gracias, ya entendí que era lo que me estaba fastidiando. Fin de la entrada.
jueves, 29 de septiembre de 2011
La pata ortopédica. De donde proviene la locura.
Cuando pensamos en la locura acudimos normalmente a aquello que consideramos fuera del rango de lo cotidiano; estadísticamente hablamos de lo que está en los extremos de la campana de la medición de un comportamiento. Sin embargo la locura no es tal cosa.
En lo personal he escuchado muchas veces "estás loco" o "eres un loco" o "te volviste loco", pues bien, pienso con firmeza que algo como eso solo puede venir de una persona enteramente normal. Y que asume que todo cuanto hace guarda los parámetros de la normalidad, obviando el hecho, de que la normalidad es una ilusión socialmente construida y culturalmente legitimizada.
La locura se encuentra vinculada profundamente con lo que reprimimos. Con todas aquellas cosas que se convierten en inconscientes cuando no las realizamos, y regresan en forma de síntomas a patearnos el culo y recordarnos, que lo no realizado constituye por lo menos el 70% de nuestros motores de acción. Para acceder a la locura, necesitamos diferentes estrategias y tácticas.
Una cosa es pensar y otra sentir:
Aunque si bien es cierto el conocimiento y la pasión son indisociables, en lo que respecta al pensar y el sentir, que son niveles de intensidad diferentes a los primeros, es posible distinguir uno de otro. El pensamiento es claro, conciso, concreto, util, funcional, analitico y direccional. Cuando aparece una duda o confusion en el pensamiento, es cuando algo hace falta para que dicho pensamiento sea operativo, es decir cumpla con su función. Cuando pensamos somos capaces de interpretar, argumentar y proponer esto exige que las caracteristicas antes mencionadas esten completas, cuando surgen dudas o confusiones en el pensamiento, una o varias de las caracteristicas tiene errores o faltas.
Por otra parte el sentimiento es difuso, denso, complejo, afuncional y multidireccional. Pero paradojicamente sabemos lo que son, no en terminos del porqué, sino del qué. La pregunta que nos lleva a cometer errores con respecto al sentir es precisamente el "porqué siento?", y esto es lo que con mayor frecuencia hacemos, porqué siento esto en ésta situación y no en otra, por qué me pasa con esta persona y no con otra, y así. Las dudas o confusiones no existen en el sentimiento, pues al carecer de funcionalidad no tienen un objetivo que perseguir más que el de expresarse, por ello la multidireccionalidad.
Cuando el pensamiento interviene en la ilusión de la clarificación de un sentimiento, no ocurre otra cosa que una suplantación del pensamiento sobre el sentimiento; dandole a este segundo caracteristicas del primero. Es decir: a la manifestación del sentimiento se le da una dirección (hacia allá, hacia esa persona), a su densidad se le da una utilidad (será el soporte de la dirección), se le otorga una función (para sentirme bien o mal), esta caracterización del sentimiento por parte del pensamiento lo fragmenta y ensombrece.
Debo hacer claridad ahora, con respecto a que no es un sentimiento aquello que no entendemos o nos produce dudas sobre nuestros actos, esto ocurre por que la dirección del pensamiento esta superponiendose a la multidireccionalidad de ese sentimiento.
La locura puede hacer estas distinciones, con una agilidad impresionante, y le permiten liberarse del yugo de la nostalgia y la culpa, le permiten satisfacer las necesidades del pensamiento y gozar de la manifestación del sentimiento.
El autoengaño y la satisfacción de los otros: Cuando nos borramos a nosotros mismos.
En el autoengaño existe un objetivo claro, evitar el dolor. Sin embargo, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. Esto significa que nos guste o no en algun momento sentiremos dolor y si no lo hemos sentido, ya tendremos la oportunidad. En cuanto al sufrimiento, este se da cuando enmascaramos eso que nos duele para intentar minimizarlo; si lo consigue preocupese pues le pasará cuenta de cobro en el momento en que menos se lo espera. El autoengaño entonces cumple una función social a la que llamamos madurez. Cuando maduramos comenzamos a sincerar nuestras mejores habilidades sociales para los otros y comenzamos a engañarnos a nosotros mismos, suponiendo que podemos disfrutar del otro modificando lo que somos.
Este error lo hemos cometido todos, sino le ha pasado no se preocupe ya le pasará, con un amigo, una persona que le gusta, su pareja, sus papas, su familia o mejor aun, con un completo desconocido. En la satisfacción de los otros, el mantener contento a todo el mundo, el sentirse aceptado, la comodidad con un vinculo cualquiera que este sea, oculta un profundo miedo a satisfacerse a sí mismo en la misma medida que se aspira satisfacer a los demas. Comenzamos derrepente a borrarnos a nosotros mismos y entramos a jugar con lo que quieren los demas, nos ponemos tantas caretas o maquillaje como se nos pide; pero éste no es el problema, el problema es que olvidamos retirar ese maquillaje y esa careta, y comezamos a hacerla parte de nosotros. Al principio podemos distinguirla, sabemos que está ahi, cuando dejamos de verla es cuando ingenuamente pensamos que hemos cambiado, pero las personas no cambian. Un cambio supone una aceleración, en la misma dirección y en el mismo sentido, eso es lo que hacen las plantas, no se usted, pero yo no soy un vegetal.
La locura entiende que el autoengaño es necesario para el desarrollo social de la persona, que a los otros debe satisfacerceles, pero nunca por completo, y jamas a costa de aquello que desea para sí misma. La locura entiende que todos incluso ella se proyecta en los otros. Es decir, pone elementos que son suyos en otras personas para poder generar empatia, para poder comenzar un contacto con un otro.
La locura tiene miedo.
En el miedo reside un potencial de acción que no se encuentra con facilidad. El miedo deviene en muchas ocasiones de aquello que no se conoce, en otras de las consecuencias de nuestras decisiones, en otras del negarnos a aceptar que queremos algo y en otras tantas sencillamente es cuestión de supervivencia social. En estas situaciones de estrés (todas lo provocan), es cuando se juegan las mejores cartas. Cuando se armonizan nuestras mejores habilidades emocionales, cuando lo más agudo de nuestras astucia hace presencia y cuando damos a la palabra "hechos" su práctica más potente.
La tensión que provoca el miedo, cualquiera que este sea, radica en las contradicciones. Esa es su fuerza primaria, su más grande motor para hacer de nosotros seres de actos significativos. Debemos decidir, a ello nos fuerza el miedo, a crear una avalancha de puntos de vista sobre los cuales elegir.
La locura tiene miedo constantemente.
Esta entrada nació de una locura.
En lo personal he escuchado muchas veces "estás loco" o "eres un loco" o "te volviste loco", pues bien, pienso con firmeza que algo como eso solo puede venir de una persona enteramente normal. Y que asume que todo cuanto hace guarda los parámetros de la normalidad, obviando el hecho, de que la normalidad es una ilusión socialmente construida y culturalmente legitimizada.
La locura se encuentra vinculada profundamente con lo que reprimimos. Con todas aquellas cosas que se convierten en inconscientes cuando no las realizamos, y regresan en forma de síntomas a patearnos el culo y recordarnos, que lo no realizado constituye por lo menos el 70% de nuestros motores de acción. Para acceder a la locura, necesitamos diferentes estrategias y tácticas.
Una cosa es pensar y otra sentir:
Aunque si bien es cierto el conocimiento y la pasión son indisociables, en lo que respecta al pensar y el sentir, que son niveles de intensidad diferentes a los primeros, es posible distinguir uno de otro. El pensamiento es claro, conciso, concreto, util, funcional, analitico y direccional. Cuando aparece una duda o confusion en el pensamiento, es cuando algo hace falta para que dicho pensamiento sea operativo, es decir cumpla con su función. Cuando pensamos somos capaces de interpretar, argumentar y proponer esto exige que las caracteristicas antes mencionadas esten completas, cuando surgen dudas o confusiones en el pensamiento, una o varias de las caracteristicas tiene errores o faltas.
Por otra parte el sentimiento es difuso, denso, complejo, afuncional y multidireccional. Pero paradojicamente sabemos lo que son, no en terminos del porqué, sino del qué. La pregunta que nos lleva a cometer errores con respecto al sentir es precisamente el "porqué siento?", y esto es lo que con mayor frecuencia hacemos, porqué siento esto en ésta situación y no en otra, por qué me pasa con esta persona y no con otra, y así. Las dudas o confusiones no existen en el sentimiento, pues al carecer de funcionalidad no tienen un objetivo que perseguir más que el de expresarse, por ello la multidireccionalidad.
Cuando el pensamiento interviene en la ilusión de la clarificación de un sentimiento, no ocurre otra cosa que una suplantación del pensamiento sobre el sentimiento; dandole a este segundo caracteristicas del primero. Es decir: a la manifestación del sentimiento se le da una dirección (hacia allá, hacia esa persona), a su densidad se le da una utilidad (será el soporte de la dirección), se le otorga una función (para sentirme bien o mal), esta caracterización del sentimiento por parte del pensamiento lo fragmenta y ensombrece.
Debo hacer claridad ahora, con respecto a que no es un sentimiento aquello que no entendemos o nos produce dudas sobre nuestros actos, esto ocurre por que la dirección del pensamiento esta superponiendose a la multidireccionalidad de ese sentimiento.
La locura puede hacer estas distinciones, con una agilidad impresionante, y le permiten liberarse del yugo de la nostalgia y la culpa, le permiten satisfacer las necesidades del pensamiento y gozar de la manifestación del sentimiento.
El autoengaño y la satisfacción de los otros: Cuando nos borramos a nosotros mismos.
En el autoengaño existe un objetivo claro, evitar el dolor. Sin embargo, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. Esto significa que nos guste o no en algun momento sentiremos dolor y si no lo hemos sentido, ya tendremos la oportunidad. En cuanto al sufrimiento, este se da cuando enmascaramos eso que nos duele para intentar minimizarlo; si lo consigue preocupese pues le pasará cuenta de cobro en el momento en que menos se lo espera. El autoengaño entonces cumple una función social a la que llamamos madurez. Cuando maduramos comenzamos a sincerar nuestras mejores habilidades sociales para los otros y comenzamos a engañarnos a nosotros mismos, suponiendo que podemos disfrutar del otro modificando lo que somos.
Este error lo hemos cometido todos, sino le ha pasado no se preocupe ya le pasará, con un amigo, una persona que le gusta, su pareja, sus papas, su familia o mejor aun, con un completo desconocido. En la satisfacción de los otros, el mantener contento a todo el mundo, el sentirse aceptado, la comodidad con un vinculo cualquiera que este sea, oculta un profundo miedo a satisfacerse a sí mismo en la misma medida que se aspira satisfacer a los demas. Comenzamos derrepente a borrarnos a nosotros mismos y entramos a jugar con lo que quieren los demas, nos ponemos tantas caretas o maquillaje como se nos pide; pero éste no es el problema, el problema es que olvidamos retirar ese maquillaje y esa careta, y comezamos a hacerla parte de nosotros. Al principio podemos distinguirla, sabemos que está ahi, cuando dejamos de verla es cuando ingenuamente pensamos que hemos cambiado, pero las personas no cambian. Un cambio supone una aceleración, en la misma dirección y en el mismo sentido, eso es lo que hacen las plantas, no se usted, pero yo no soy un vegetal.
La locura entiende que el autoengaño es necesario para el desarrollo social de la persona, que a los otros debe satisfacerceles, pero nunca por completo, y jamas a costa de aquello que desea para sí misma. La locura entiende que todos incluso ella se proyecta en los otros. Es decir, pone elementos que son suyos en otras personas para poder generar empatia, para poder comenzar un contacto con un otro.
La locura tiene miedo.
En el miedo reside un potencial de acción que no se encuentra con facilidad. El miedo deviene en muchas ocasiones de aquello que no se conoce, en otras de las consecuencias de nuestras decisiones, en otras del negarnos a aceptar que queremos algo y en otras tantas sencillamente es cuestión de supervivencia social. En estas situaciones de estrés (todas lo provocan), es cuando se juegan las mejores cartas. Cuando se armonizan nuestras mejores habilidades emocionales, cuando lo más agudo de nuestras astucia hace presencia y cuando damos a la palabra "hechos" su práctica más potente.
La tensión que provoca el miedo, cualquiera que este sea, radica en las contradicciones. Esa es su fuerza primaria, su más grande motor para hacer de nosotros seres de actos significativos. Debemos decidir, a ello nos fuerza el miedo, a crear una avalancha de puntos de vista sobre los cuales elegir.
La locura tiene miedo constantemente.
Esta entrada nació de una locura.
domingo, 25 de septiembre de 2011
El porvenir de una ilusión.
Freud dijo que estamos limitados a la predicción del futuro por el cómo percibimos el presente y lo poco que sabemos del pasado.
Ahora, puedo decir que mi percepción del presente es extraña pues de alguna forma me siento como me sentía hace al menos ocho años. Lleno de una curiosidad insondable sobre lo que pasa cada día, sin mirar más allá de lo que ocurre en mi inmediatez. Haciendo nada y siendo consecuentemente nada, me encuentro en un punto en el que no me puedo proyectar en el tiempo para decir, en uno años seré esto o lo otro. No siento confusión alguna, todo está claro.
No mido el tiempo como lo hacen muchos. No tengo la energía suficiente para hacerlo. No puedo devenir en un tiempo de todos los días, necesito descansar de mí mismo y de todos los demás, es demasiado sentir y pensar todos los días. No tengo idea como algunos pueden decir que lo hacen, y que a demás pueden hacerlo con un recuerdo. Es sofocante pero paradójicamente es lo que se espera socialmente. En momentos como estos siento que me hago las preguntas correctas sobre lo que quiero, pues no me desgasto pensando en un futuro que no es otra cosa que el porvenir de una ilusión. Y como bien apunte algún día, el porvenir de una ilusión en efecto no es otro que una desilusión del mismo tamaño.
Estas ilusiones entonces aparecen en nuestras vidas como una forma de dirigirnos durante el diario vivir. En ocasiones espantan la belleza del presente y la trastocan en un ideal de llegar a ser; en una meta, en un destino, en un algo que deseamos y que nunca satisfacemos por completo. Pero estas ilusiones son necesarias, pues de otro modo, su ausencia nos estrellaría contra una de las realidades del desarrollo humano; puedes poder, o puedes ser. Entonces, nos entregamos a pensar y sentir lo que será partiendo de lo que somos en un ahora, y recordando lo que fuimos. Dividimos nuestra fuerza en el intento de mantener con nosotros un pasado (en tanto que fuimos y nos formó), de existir en un presente (en tanto pensamos, actuamos y sentimos) y de pretender en un futuro (creando la fantasía de trascender en el tiempo). Nos engañamos al pensar que somos permanentes, somos temporales.
Entonces entiendo que puedo equivocarme, que puede que de alguna manera la aventura de la permanencia se manifieste en la cotidianidad y significancia de mi vida, pero dejo de lado este argumento, prefiero en mi la responsabilidad de mis errores y aciertos, y no martirizarme por un "que hubiera pasado si...". Sé con claridad que no hay nostalgia donde no hay culpa, y eso me tranquiliza. La congruencia entre lo que pensamos y sentimos nos libera de ese yugo que representa la nostalgia; de esa cadena que nos arrastra a maldecir nuestros errores en lugar de aprender de ellos. Aquí es cuando comienzo a sentir que no tengo otro remedio que vivir y hacer como lo sienta, que el pensar no es suficiente, que la cotidianidad exige de mí una directriz que no pueda ser sometida a debate y en ese caso, solo lo que sentimos es inapelable. Cuando entregamos la brújula a el pensamiento perdemos una oportunidad de satisfacernos en mayor medida con lo que hacemos, pues comenzamos a mentirnos a nosotros mismo y ahí es cuando surge el engañoso conformismo. Nos hacemos daño, cuando nos mentimos, cuando luchamos por mantener lo que deseamos como si fuera una cosa, no podemos decir que sentimos con sinceridad si razonamos ese sentir antes de hacer que nos muestre su forma en una realidad tangible que desborde a la realidad de las especulaciones.
Ahora no me queda más que ser, esto es lo que por mi mano ha surgido: decisión, acto, consecuencia y responsabilidad, en ese orden. De modo que voy a gozarmelo.
Ahora, puedo decir que mi percepción del presente es extraña pues de alguna forma me siento como me sentía hace al menos ocho años. Lleno de una curiosidad insondable sobre lo que pasa cada día, sin mirar más allá de lo que ocurre en mi inmediatez. Haciendo nada y siendo consecuentemente nada, me encuentro en un punto en el que no me puedo proyectar en el tiempo para decir, en uno años seré esto o lo otro. No siento confusión alguna, todo está claro.
No mido el tiempo como lo hacen muchos. No tengo la energía suficiente para hacerlo. No puedo devenir en un tiempo de todos los días, necesito descansar de mí mismo y de todos los demás, es demasiado sentir y pensar todos los días. No tengo idea como algunos pueden decir que lo hacen, y que a demás pueden hacerlo con un recuerdo. Es sofocante pero paradójicamente es lo que se espera socialmente. En momentos como estos siento que me hago las preguntas correctas sobre lo que quiero, pues no me desgasto pensando en un futuro que no es otra cosa que el porvenir de una ilusión. Y como bien apunte algún día, el porvenir de una ilusión en efecto no es otro que una desilusión del mismo tamaño.
Estas ilusiones entonces aparecen en nuestras vidas como una forma de dirigirnos durante el diario vivir. En ocasiones espantan la belleza del presente y la trastocan en un ideal de llegar a ser; en una meta, en un destino, en un algo que deseamos y que nunca satisfacemos por completo. Pero estas ilusiones son necesarias, pues de otro modo, su ausencia nos estrellaría contra una de las realidades del desarrollo humano; puedes poder, o puedes ser. Entonces, nos entregamos a pensar y sentir lo que será partiendo de lo que somos en un ahora, y recordando lo que fuimos. Dividimos nuestra fuerza en el intento de mantener con nosotros un pasado (en tanto que fuimos y nos formó), de existir en un presente (en tanto pensamos, actuamos y sentimos) y de pretender en un futuro (creando la fantasía de trascender en el tiempo). Nos engañamos al pensar que somos permanentes, somos temporales.
Entonces entiendo que puedo equivocarme, que puede que de alguna manera la aventura de la permanencia se manifieste en la cotidianidad y significancia de mi vida, pero dejo de lado este argumento, prefiero en mi la responsabilidad de mis errores y aciertos, y no martirizarme por un "que hubiera pasado si...". Sé con claridad que no hay nostalgia donde no hay culpa, y eso me tranquiliza. La congruencia entre lo que pensamos y sentimos nos libera de ese yugo que representa la nostalgia; de esa cadena que nos arrastra a maldecir nuestros errores en lugar de aprender de ellos. Aquí es cuando comienzo a sentir que no tengo otro remedio que vivir y hacer como lo sienta, que el pensar no es suficiente, que la cotidianidad exige de mí una directriz que no pueda ser sometida a debate y en ese caso, solo lo que sentimos es inapelable. Cuando entregamos la brújula a el pensamiento perdemos una oportunidad de satisfacernos en mayor medida con lo que hacemos, pues comenzamos a mentirnos a nosotros mismo y ahí es cuando surge el engañoso conformismo. Nos hacemos daño, cuando nos mentimos, cuando luchamos por mantener lo que deseamos como si fuera una cosa, no podemos decir que sentimos con sinceridad si razonamos ese sentir antes de hacer que nos muestre su forma en una realidad tangible que desborde a la realidad de las especulaciones.
Ahora no me queda más que ser, esto es lo que por mi mano ha surgido: decisión, acto, consecuencia y responsabilidad, en ese orden. De modo que voy a gozarmelo.
viernes, 23 de septiembre de 2011
La curiosidad que mato al gato seguramente valió la pena.
La curiosidad es inherente al ser humano. Aunque yo mismo me declaro un ser apasionadamente curioso. Aunque tenga cuatro patas y me den de beber leche, adoro perseguir a esos ratones que se esconden en el patio y asustar a las palomas que sin mi permiso se comen las migas de pan después de que los amos sacuden el mantel, solamente para entender qué es un ratón y una paloma.
No soy un cazador, aunque tengo los instintos prefiero entender como funcionan las cosas. Por donde salen los ratones, a que horas lo hacen, que ruta utilizan para llegar a mi cocina, que gavetas prefieren, que alimentos no tocan, cuantos son los que osan retarme en mi propia casa y así, con muchas cosas. Entre los míos no soy bien recibido; esos gatos matones que andan de techo en techo intrigando sobre el porque no me les uno a cazar en la calle y robar la tranquilidad ajena, me creen un perfecto idiota, dicen que mis instintos un día me vencerán y terminare en algún tejado maullandole a la luna.
Mi apacible vida está llena de sentido. No busco nada en ningún lugar; soy un gato, que esperaban?, que estuviera por ahí en ese deporte extremo de pasar calles?, que deambulara en las asquerosas canecas de otros reciclando desperdicios?, que me dedicara a asaltar gatas?, por favor, que hay de malo en vivir curioseando?. Cuando salgo de mi casa no lo hago a escondidas, salgo por la puerta de enfrente, mis amos saben que regresaré, así que no me escondo para hacer lo que me gusta. Siempre camino por los andenes con la cabeza en alto, meneando mi cola, y con paso calmado. Voy observando lo que hacen los humanos, los escucho, puedo oler sus sensaciones, y aunque muchos de ellos hacen que se me erice el pelo, muchos otros como mis amos me hacen sentir apacible.
No puedo esquivar la curiosidad sobre lo que ha de ser tener una sola vida como mis amos. Yo he perdido cuatro de las mías, pero no me arrepiento, con cada perdida obtuve resistencia contra lo que me mató. Así funcionamos nosotros, pero ellos no, son tan frágiles, si mueren sencillamente mueren, sin embargo siento una curiosidad por la que daría todo mi pelaje y entregaría mis ojos. Por qué sienten morir una y otra y otra vez durante su vida?. Parece que vivieran perdiendo partes de su vida con cada cosa que hacen, para ellos es tan fácil llamar error a algo que no les gusta, o que no es como ellos creen, o que no es enteramente satisfactoria, o que no es eterna, o que no es como ellos. He visto como se ven a sí mismos en otros humanos, y creo que es por eso que viven perdiendo pedazos de su vida cuando esos otros ya no están, o les muestran que no son como ellos. He pensado que esto ocurre por que no tienen ojos capaces de ver en la oscuridad, como los míos. Modestia aparte, tengo muy buena vista, y si algo puedo decir es que ellos se niegan a ver en lo más oscuro, que es, curiosamente, donde lo más interesante ocurre.
Verán, cuando los ratones entran a mi cocina lo hacen cuando están las luces apagadas, se mueven con una agilidad impresionante, se mueven rápido, son ellos!, tal cual son, sagaces, astutos, precavidos, objetivos. Sin embargo cuando el sol se pone se esconden, dejan de ser ellos por que otros los están viendo, o temen que los vean. Con los humanos ocurre algo muy similar, necesitan esconderse para ser ellos, se disfrazan con eso que llaman palabras, y creen que nadie puede verlos tal como son. Pero yo puedo, y no solo puedo verlos, también puedo sentirlos, los oigo y los huelo, huelen a miedo, pero no es ese miedo que te da energía para hacer algo, es el miedo que sienten los ratones cuando salto de la silla y les pongo las patas encima, es ese miedo al ser descubierto, por que sienten que han fallado siendo ellos.
No soy un cazador, aunque tengo los instintos prefiero entender como funcionan las cosas. Por donde salen los ratones, a que horas lo hacen, que ruta utilizan para llegar a mi cocina, que gavetas prefieren, que alimentos no tocan, cuantos son los que osan retarme en mi propia casa y así, con muchas cosas. Entre los míos no soy bien recibido; esos gatos matones que andan de techo en techo intrigando sobre el porque no me les uno a cazar en la calle y robar la tranquilidad ajena, me creen un perfecto idiota, dicen que mis instintos un día me vencerán y terminare en algún tejado maullandole a la luna.
Mi apacible vida está llena de sentido. No busco nada en ningún lugar; soy un gato, que esperaban?, que estuviera por ahí en ese deporte extremo de pasar calles?, que deambulara en las asquerosas canecas de otros reciclando desperdicios?, que me dedicara a asaltar gatas?, por favor, que hay de malo en vivir curioseando?. Cuando salgo de mi casa no lo hago a escondidas, salgo por la puerta de enfrente, mis amos saben que regresaré, así que no me escondo para hacer lo que me gusta. Siempre camino por los andenes con la cabeza en alto, meneando mi cola, y con paso calmado. Voy observando lo que hacen los humanos, los escucho, puedo oler sus sensaciones, y aunque muchos de ellos hacen que se me erice el pelo, muchos otros como mis amos me hacen sentir apacible.
No puedo esquivar la curiosidad sobre lo que ha de ser tener una sola vida como mis amos. Yo he perdido cuatro de las mías, pero no me arrepiento, con cada perdida obtuve resistencia contra lo que me mató. Así funcionamos nosotros, pero ellos no, son tan frágiles, si mueren sencillamente mueren, sin embargo siento una curiosidad por la que daría todo mi pelaje y entregaría mis ojos. Por qué sienten morir una y otra y otra vez durante su vida?. Parece que vivieran perdiendo partes de su vida con cada cosa que hacen, para ellos es tan fácil llamar error a algo que no les gusta, o que no es como ellos creen, o que no es enteramente satisfactoria, o que no es eterna, o que no es como ellos. He visto como se ven a sí mismos en otros humanos, y creo que es por eso que viven perdiendo pedazos de su vida cuando esos otros ya no están, o les muestran que no son como ellos. He pensado que esto ocurre por que no tienen ojos capaces de ver en la oscuridad, como los míos. Modestia aparte, tengo muy buena vista, y si algo puedo decir es que ellos se niegan a ver en lo más oscuro, que es, curiosamente, donde lo más interesante ocurre.
Verán, cuando los ratones entran a mi cocina lo hacen cuando están las luces apagadas, se mueven con una agilidad impresionante, se mueven rápido, son ellos!, tal cual son, sagaces, astutos, precavidos, objetivos. Sin embargo cuando el sol se pone se esconden, dejan de ser ellos por que otros los están viendo, o temen que los vean. Con los humanos ocurre algo muy similar, necesitan esconderse para ser ellos, se disfrazan con eso que llaman palabras, y creen que nadie puede verlos tal como son. Pero yo puedo, y no solo puedo verlos, también puedo sentirlos, los oigo y los huelo, huelen a miedo, pero no es ese miedo que te da energía para hacer algo, es el miedo que sienten los ratones cuando salto de la silla y les pongo las patas encima, es ese miedo al ser descubierto, por que sienten que han fallado siendo ellos.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Juancho...Estamos embarazados!... qué vamos a hacer?
-Hijueputa! pero cómo!?, bueno, eso ya sé, quiero decir, qué fue lo que paso?. No pendejo eso tampoco!. Me refiero a... pa que coño sirve el caucho entonces?(monologo mental)- Mientras pasa por mi mente cualquier cantidad de pensamientos absurdos, trato de asimilar el golpe, sencillamente ubicarme lo más rápido posible para reaccionar ante esa afirmación- "Juancho, estamos embarazados!", y la pregunta más compleja que me han planteado en mis 27 años, "qué vamos a hacer?".
15 días antes.
Salgo escabullido de la casa de mis abuelos a verla. Hace poco la conocí, tenemos pocas cosas en común pero aun así hablamos bastante; es una mujer de muy buen humor, de esas que te botan un chiste sin avisar y provocan que respires el café caliente que estas tomando. Podría decir que es casi hiperactiva, pues con dificultad se queda quieta, cambia de tema constantemente, lo observa absolutamente todo, y hundiendo las gafas hacia sus ojos pregunta "puedes pensar en al menos dos razones para que una persona haga eso?". Es antropologa, una de esas niñas criadas por un par de padres hippies formados en ciencias sociales que le dieron libertad para hacer lo que le venga en gana con tal de no provocarle un trauma, o quizá, por que la iluminación de algún gurú de los 70´s les dijo que no importa lo que haga, no le digan que no. Es lo que algunos llaman un espíritu libre. Un espíritu libre de 1.65mts, con cara risueña y tierna, tez blanca, risos negros, grandes ojos cafés, mejillas coloradas, una gota de nariz, y estructuralmente, hablando desde la antropología: una "recolectora".
Voy afanado por que voy tarde para variar, comienzo a caminar en sentido contrario al de el bus que debo tomar para llegar hasta donde hemos quedado vernos -como si eso hiciera que pase más rápido-. Me subo al condenado bus. -Típico, de pie, dos horas de camino y en colectivo; dándome en la cabeza con el parlante del techo cada vez que salta por un hueco la hijuemadre chatarra, escuchando vallenato solamente por mi oído izquierdo, pues el derecho está ocupado participando de la conversación de dos señoras que podrían perfectamente, reformar la ley 100 y de paso el sistema de atención médica en las EPS. Me bajo y esquivo con suerte darle con la frente al marco de la puerta del colectivo. Ella está en la esquina en la que me deja el bus, camina con pasos cortos hacia mi y me dice -Sabias que la impuntualidad es un mal que desarrollamos como consecuencia de las guerras?. No puedo evitar reírme -Perdón, es un mal de familia, es que mis tatarabuelos participaron en la segunda guerra mundial-, ella se ríe con migo y enseguida señala el lugar al que vamos.
Nos sumergimos en colores de arriba a bajo. Ejercitamos los ojos más de lo que normalmente lo hacemos, cruzamos pocas palabras. Nos hacemos el uno al lado del otro, me agacho un poco para ver como ve ella, nos damos la espalda para mirar otros horizontes, nuevamente nos encontramos sonreímos y regresamos al juego de observar sin hablar, una que otra mirada encontramos el uno en el otro, hasta que regresamos al punto en que comenzamos. Es hora de salir de la galería.
-Y ahora sabes para donde vamos verdad?-, pregunta con voz tranquila. -Pues vamos a almorzar no? yo tengo un hambre salvaje, tu tienes hambre?, -Si, quiero comer harto, a donde vamos? por aquí no conozco donde comer. -Yo si, aquí cerca quedan las Juanas-. Mi sentido de la distancia no es muy bueno que digamos, creo que caminamos bastante, y hasta nos insolamos, pero eso también hace parte del paseo no?. Deliciosa la comida, devoramos dos cazuelas de mariscos que parecían no tener fondo, mínimo tres vasos de limonada con panela, arroz, plátano, carimañolas, ensalada y claro está el confite que acompaña la cuenta.
Vamos caminando despacio, con la barriga por delante y en silencio. Necesitamos estar concentrados para no tropezarnos y caernos por la pendiente que aunque no supera los 4 grados de inclinación, podría hacernos rodar y rodar. -Jajajajaja!! la escucho reír estrepitosamente sin estimulo alguno. -Dónde está? cuenta! dónde lo viste? pregunto afanado. -Ayyy quién? cómo así? responde mientras sigue riéndose. -Como quién? el enano en la cicla de una sola llanta haciendo malabares con machetes! ese del que te estas riendo-. Respondo mientras insisto que lo señale. Jajajajaja ríe nuevamente -Noooooo ningún enano, es que nos veíamos muy chistosos con hambre y ahora almorzados nos vemos más chistosos-. -Ammmm vea pues-. Es lo único que consigo articular ante semejante desproporción.
Seguimos caminando, vamos a pasar un semáforo en verde (para los carros), pero antes de que de el segundo paso, me coge del brazo y me regresa. -Esperate, o es que tienes afán? pregunta con calma. Cuando me doy cuenta estoy frente a ella, yo en la calle y ella sobre el anden, estamos muy cerca. Se ha quedado mirándome, de hecho creo que fui yo quien se quedo mirándola. Sin musitar palabra, solo veo como parpadea, puedo ver sus ojos a través de las gafas. Levanto lentamente la mano y se las quito. Hace una mueca y trata de evitarlo. No lo consigue. Me rodea el cuello con sus brazos y se acerca rápido, -Y si sólo me dices que quieres besarme?-, me susurra al oído. -Solo dime que quieres que lo haga-, respondo con tranquilidad. Una cosa lleva a la otra, la otra a la otra y hacemos y deshacemos, componemos y hacemos ruido, simplemente pasa lo que quisimos que pasara.
Salimos más cansados de lo que entramos, bajamos las escaleras en silencio, no cruzamos más de un par de miradas, ella toma mi mano y se acerca, seguimos en silencio. Tomamos camino para embarcarnos en los buses que nos han de regresar a donde todo comenzó, nuestras respectivas camas. Las palabras pasaron a otro plano, solo nos miramos, sonreímos de a poco, hacemos muecas, ella me propina un "gato", yo le pellizco la nalga, nos reímos nuevamente. A lo lejos puedo ver que viene su bus, pero no le digo nada. Pasa sin que lo note, viene el mío, -Yo espero a que pase tu bus-, le digo, responde con la cabeza y esperamos. Pasan los buses, pasa el viento frió de la noche, nos acercamos para calentarnos un poco. Pasa su bus, nos despedimos y sonreímos una ultima vez, luego pasa el mio, me monto, pago, me siento y quedo inconsciente en la silla. Me levanto un poco después de mi destino, así que me incorporo de un brinco, timbro y me bajo. Tengo que regresar cuatro cuadras para llegar a mi casa. Prendo un cigarrillo mientras tanto, y me dispongo a caminar. Termino el cigarrillo antes de llegar a la casa, abro la puerta, entro rápido para no contestar preguntas, subo a mi pieza, me desvisto y me meto a la cama.
Pasa una semana desde ese día, la he llamado pero no me contesta, no la veo conectada, así que no insisto más. Me dedico a mis cosas. Blogueo sobre el mes del amor y la amistad, tuiteo intermitentemente, entro al face a jugar, sigo con mi ritmo de lecturas, hago papeleos interminables, llamadas, me alimento, fumo, duermo, escucho música, toco el cuadro que no quiero terminar, veo películas, salgo solo, y así, procuro buscar algo diferente que hacer. No siempre lo consigo pero bueno, quien lo hace?.
Hoy.
Tres llamadas perdidas? a las 7:34am? alguien definitivamente me odia. Menos mal mantengo el celular en silencio. Reviso quien ha llamado y oh! sorpresa, era ella. Ha dejado también un mensaje de voz, "Juan tenemos que hablar". Maldita sea! (se que todo hombre que lea esto hubiera pensado lo mismo que yo al escuchar esas palabras). Le regreso la llamada, cuadramos hora y lugar para "hablar", le pido que me adelante algo a lo que se niega diciendo, "esto no es algo para hablar ni por teléfono ni por chat, te veo y hablamos". Ayyy me van a echar!... tic tac tic tac... momento! pero no somos novios!, Ayyy me van a pedir el cuadre... tic tac tic tac... momento! pero yo no quiero novia, Ayyyy me va a presentar con la familia... tic tac tic tac momento! y si los hippies me odian?... Guevón! mejor dejo de pensar pendejadas, puede que de verdad solo quiera hablar.
Lugar y hora acordados. Nos saludamos, tomamos asiento, pedimos algo de tomar, y sin precalentamiento suelta la bomba. -Juancho estamos embarazados, qué vamos a hacer?-. -Estás segura?- Balbuceo ante el shock, -Si, ya me hice la prueba dos veces, no creí que algo así nos fuera a pasar pero ya ves-, lo dice con una tranquilidad impresionante. Comienzan a pasar imágenes por mi mente como si fuera una cinta de vídeo antigua, se mezclan con lo que pasó esa noche, palabras, sonidos, aromas, sensaciones, todo está junto. Tengo que pensar rápido, uso mi concentración para articular las palabras, le tomo la mano y le digo: . -Ahora los dos lo sabemos, me diste a entender que no estaba entre tus planes algo así. Solo quiero preguntar que has pensado que podríamos hacer?, pero ya que tu preguntaste primero, considero que la responsabilidad es de ambos, y como bien lo has dicho "estamos" embarazados, y somo responsables de esa vida en camino, tú turno-. Hago un silencio, no suelto su mano, reclino mi cuerpo hacia ella y me quedo mirándola. -No sé que decirte...-. Sus ojos comienzan a llenarse de lagrimas, me aprieta la mano y se recuesta sobre la mesa, su respiración me dice que no está pensando con claridad. Yo tampoco lo estoy haciendo muy bien. Tomo la silla, la pongo a su lado, me siento y la abrazo. Espero a que se tranquilice, no digo nada. Estoy buscando la manera de organizarme cognitiva y emocionalmente.
Ser padres hoy.
Un niño es una responsabilidad enorme, tal vez, tan grande que desborda en muchos sentidos lo que una persona sensata pueda hacer con respecto a la crianza y educación de un ser vivo. No me imagino como padre, los niños me asustan. Bueno, no tanto como me asustaban antes, pero aun lo hacen, me siento extraño. Sé que no quiero ser un psicólogo para mi hijo, pero aveces creo que no soy lo suficientemente competente como persona para ayudar a otra a ser ella misma. Tengo claro, que no puedo vivir mi vida a través de la de mi hijo, que no puedo vivir su vida, y que solo estoy para acompañarlo en el proceso de su toma de decisiones. Entiendo que aprenderá muchas cosas de mí, y por muy malo que esto sea, sé que lo que mejor puedo enseñarle es a formar su propia perspectiva de las cosas, de manera que lo que aprenda de mí pueda descartarlo.
Sé que con un hijo vienen muchos temores de padres, qué hacer, qué no hacer, por qué hacer esto o lo otro, estaré haciendo bien con esto?, está bien que vea televisión? qué programas? lo llevo a cine? a que películas? lo pongo a temprana edad en el colegio? o dejo que crezca un poco?, colegio publico o privado? cómo voy a mantenerlo?, que calidad de vida puedo ofrecerle?, cuánto de mi tiempo puedo dedicarle?, voy a difuminarme por cuidar de él?, como voy a verme a mí mismo ahora que tengo hijos?. Sigo siendo yo o ahora soy yo "el padre"? qué cosas van a cambiar ahora?, Saltan y saltan preguntas todo pasa por mi mente a una velocidad alucinante.
Los niños no vienen con un manual de instrucciones, hay que descubrirlos de a poco, si ellos aprenden de ti es normal que tu aprendas de ellos. Así que por qué no aprender juntos?. Pero aprender qué?, a vivir?, a ser?, que me enseñe a ser papá? y yo enseñarle a ser hijo?. No considero poder responder ni siquiera a tres de estas preguntas. O dudas o miedos o como quieran llamarlas, solo sé que tengo miedo, pero sé también que tengo una responsabilidad y no pienso esquivarla.
Creo firmemente que el miedo fue lo que nos hizo evolucionar. Pero no sentirlo, sino ser capaces de afrontarlo y hacer de el un motor para conseguir lo que deseamos. Aquel que no ha sentido miedo no ha vivido.
De regreso a la mesa:
-No sé que hacer!, dime algo Juan por favor no te quedes callado, dime qué hago?-. Entre el llanto y el desespero que se había apoderado de ella (y de mí) logró incorporarse. Me abrazo, y se echó a llorar nuevamente. -Cuando ya no puedas llorar más, puede que sea hora de que hablemos... Tal como me dijiste, era algo que no se podía hablar por chat o por teléfono, así que cuando quieras, estoy dispuesto-. Uta madre! se me salió el psicólogo sin querer, pero no sabia que decir, así que agradezco ese reflejo cognitivo. Después de que dije eso se quedo callada, el llanto paro, se normalizo su respiración, se secó las lagrimas, y volteo a verme. Ayyy jueputa la cague!? tenia la mirada asesina, no tenia que decir nada, podía sentir su odio hirviendo al máximo dentro de ella; supe que en cualquier momento sentiría una cachetada, o dos, o un mordisco, o un botellazo en la nuca o algo... Momento! eso era!, lo que tenia era rabia, y no sabia como sacársela de adentro, no podía pensar por que estaba atascada conteniendo la rabia que sentía. Antes de que me diera con algo atine a decir: -No me mires así, no es con migo con quien tienes rabia, ni se te prendió la antorcha de la ira por lo que dije. Qué es lo que te molesta?... ahí comenzó la charla, ya en serio. Sobre aquello que me había dicho teníamos que hablar, hablamos. Estuvimos desde el atardecer hasta la noche, tomamos mucho café, mucho jugo, comimos, fumé, nos desbaratamos y nos rearmamos el uno al otro más de una vez.
Ser padres o ser pareja?:
Ser las dos, seguramente es la respuesta más sensata, el apoyo del uno al otro como padres y como pareja... jueputa no sé! esto si me confunde, creo que lo cambia todo, no estoy seguro. Puede que no, que afiance los sentimientos que existen. Pero en mi situación?, nosotros no somos pareja, no somos novios y no somos amigos, calificamos el uno al otro como amante ocasional, compañero de risas, y ultimo pase para salir del desparche. Eso es una pareja? o un amigo? o un novio?, mmm no, verdad?. Comenzamos a pensar en esto después de tomar la decisión de hacernos responsables del bebe.
-Y nosotros qué?- fue lo que le pregunte, -Eso no sé como respondertelo, es como difícil no crees, el hecho de que vayamos a tener un hijo no significa que tengamos que casarnos ni nada por el estilo, es que uno no debería creer que por que va a ser mamá el resto del mundo se acabo. Yo no quiero que eso me pase, quiero seguir haciendo las cosas que hago, seguir siendo quien soy y ya, que nuestro hijo aprenda a ver las cosas así como son, que sus papas no se casaron por la culpa que les genero haber quedado embarazados. Eso no significa que no quiera este bebe, o que lo considere un error en mi vida, simplemente hay cosas que no podemos controlar del todo, quiero a este niño, mucho, y no quiero que su vida familiar sea un espectáculo ni una mentira. Creo que eso sería más cruel, tener que armar un circo perfecto para que crea que sus papas son como el resto del mundo, que las cosas siempre tienen que ser así como dice la mayoría de las personas, eso es obsceno.
Es más sano no mentirle y no fingir entre nosotros algo que no somos. Seguramente algún pendejo dirá que el niño necesita una familia, que necesita experimentar la seguridad del hogar, que necesitará un modelo de lo que es una relación, que se va a sentir como un error en nuestras vidas, o no?-. Muevo levemente la cabeza en señal de que le estoy escuchando. -Pues ese pendejo es un completo miserable! y un incompetente social, y un incompetente como padre y como ser humano!. Es cierto que no nos conocemos mucho pero creo que mientras nos tenga a los dos como padres podemos enseñarle cualquier cosa de manera que pueda ver las cosas con sencillez, con humildad, con inteligencia, que pueda sentirlas, que de verdad aprenda, no que imite lo que ve y se monte en la ilusión de que lo que ve en otros es lo único que existe o es la única forma de hacer, pensar o sentir, no te parece?-.
Mientras le escuchaba decir esto mi cara se iba transfigurando de a pocos, creo que termine con los ojos abiertos de par en par, sin parpadear, con la jeta abierta y seguramente con una cara de idiota asegurada. Y yo ahora que le digo? que estaba pensando que nos fuéramos a vivir juntos? y buscáramos la forma de organizarnos? que estaba pensando que podemos ser lo que el bebe necesita, unos padres?, que le digo? que me siento como la mujer desesperada del paseo, y que ella viene siendo el macho cabrón que no quiere ni verme después de haberse acostado con migo?, Mierda!!!!! está claro que no estoy pensando con lucidez, que esto me esta afectando bastante, necesito clarificarme. -Concuerdo en algunas cosas pero no en todas, sabes, se que te reirías y me creerías loco si te digo lo que estaba pensando, cosa que igual voy a hacer, pero primero quiero fumarme un cigarrillo, creo que hoy dejaré de fumar.
Los últimos cigarrillos.
Salimos del lugar. Hace mucho frió afuera, el viento se escurre entre la ropa y hace que que todo mi cuerpo tiemble. Me confundo tal vez y creo que es el clima, o lo que está ocurriendo. Busco entre mis bolsillos la cajetilla, la abro, miro hacia adentro y contemplo un momento los cuatro cigarrillos que quedan. Un vicio que intenté muchas veces y con muchas buenas razones dejar, y que me venció, una y otra vez, se enfrentaba ahora a algo mucho más poderoso que mi instinto autodestructivo. -Por qué vas a dejar de fumar Juancho?-, preguntó mientras cerraba el cierre de su chaqueta y se acercaba a mi. -Por mí. Esta vez, quiero dejarlo por mí. No me mal entiendas, no es egoísmo, una vez alguien que nunca se equivoco en lo que pensaba de mí, en lo que me pronostico y en lo que me dijo ocurriría con mis vicios, me dijo que dejaría de fumar por alguien algún día, me hubiera gustado que se equivocara en otras cosas pero nunca sucedió, ésta vez, voy hacer falle. Se acerca más y me abraza, yo hago lo mismo, nos quedamos un momento así, como congelados, puedo sentir como late su corazón mientras tengo la mano en su espalda, está tranquila nuevamente. Yo en cambio estoy ansioso, me sudan las manos, no consigo normalizar mi respiración, me siento acelerado.
El abrazo termina. Tomo uno de los cigarrillos y lo prendo. Primera bocanada, profunda, como si fuera la ultima, exhalo como si fuese un suspiro. -Nos sentamos?-, me pregunta mientras señala la silla. Está congelada, el concreto en la noche parece hielo. Sigo fumando sin decir palabra, volteo a verla y está allí sin hacer mayor cosa, nunca la había visto tan quieta. Estoy enternecido. Para cuando me doy cuenta he terminado el cigarrillo. Tomo el otro rapidamente y lo pongo en mi boca, lo enciendo y aspiro con fuerza, regreso mi mirada hacia ella y sigue allí, voltea, me mira y sonríe, se acerca un poco y dice. -Tranquilo solo quiero acompañarte, estar aquí cuando los termines. -Nunca me dijiste si te molestaba que fumara-, le digo mientras dejo que el humo se escape mientras hablo. -Acaso importa si me molesta?-. Responde clavandome la mirada, como queriendo meterse en mi cabeza para saber como voy a contestarle. -Creo que sí...-, musito esquivándole la mirada. -Por qué no me preguntaste si me molestaba entonces?-, -No quería que dijeras que si-. -Hubieras dejado de verme?-, -Si, creo que por eso no pregunte nada-. -Gracias por no preguntar-. Es lo ultimo que dice. Termino el segundo. Tomo el tercero y contemplo como se va quedando vacía la cajetilla. Me salta la idea que alguna vez escuche de que las personas que no tienen vicios con dificultad son personas virtuosas; no hablo de los vicios de consumo, hablo de la repetición de los actos que permitimos que nos dominen, esos actos a los que le entregamos nuestra libertad, hablo de los limites que le hemos puesto a esta libertad para hacernos más conscientes de que podemos restringir lo único que solo nosotros podemos quitarnos.
Para cuando termino el cuarto cigarrillo, estoy tranquilo. No tengo frio, ella sigue ahí, ya no me siento embotado. Le pido que regresemos adentro. Me tropiezo subiendo el desnivel, casi me caigo. Me gustaría que la torpeza se fuera con el cigarrillo que acabo de dejar.
Cerramos a las 12.
Tomamos asiento nuevamente. Pedimos jugo y hamburguesa, tenemos mucha hambre, es obvio que después de más de cinco horas hablando, llorando, peleando, discutiendo, y poniéndonos de acuerdo tengamos hambre. Retomo la conversación. Le cuento mi perspectiva sobre el ser padres o ser pareja, le hago saber mis miedos al respecto. Exponemos nuestras virtudes como personas con respecto a lo que es tener la responsabilidad de un hijo, y hacemos lo propio con nuestros defectos. Comenzamos a ratificar y corregir lo que pensábamos el uno del otro e intercambiamos experiencias, sueños, ideales y cosas que queremos para nuestra vida. Comienzo a sentir que comparto muchas cosas con ella, y también que discrepamos en muchísimas otras, somos bastante diferentes, y eso me gusta. La conversación no pierde su seriedad, pero comienza a tomar un color mucho más cálido, más amable, menos nostálgico y sin darnos cuenta estamos hablando de nosotros, no de tú y yo, sino de nosotros y él o ella.
Se acerca quien nos atiende y nos dice que cerraran en 15 minutos. El tiempo que resta para que sean las 12 de la noche. Hemos hablado mucho, los acuerdos y desacuerdos están sobre la mesa, comenzamos a conocernos mucho más a profundidad. Siento una agradable sensación de tranquilidad. Hey, no me mal entiendan, eso no significa que haya asimilado por completo la situación, pero me siento bien. Puedo ver que ella es una gran mujer, y que yo no soy tan mal tipo después de todo.
Salimos, la acompaño hasta su casa, saludo a sus padres y me despido. Hablaremos con ellos hoy en la noche, y con los míos el jueves. Tomo un taxi a mi casa, entro con sigilo, subo a mi cuarto, prendo el computador, abro blogger y comienzo a escribir está entrada, acudo a lo mejor de mi memoria, que aunque muchos creíamos que no es muy buena me doy cuenta de lo contrario. Redacte todo esto a una velocidad impresionante, no sé si pueda dormir ahora que estoy terminando, pero quisiera conciliar un sueño que me permita reponer tanta energía como me sea posible. Aun tengo muchas cosas en que pensar y muchas más para sentir por decirlo de alguna manera.
15 días antes.
Salgo escabullido de la casa de mis abuelos a verla. Hace poco la conocí, tenemos pocas cosas en común pero aun así hablamos bastante; es una mujer de muy buen humor, de esas que te botan un chiste sin avisar y provocan que respires el café caliente que estas tomando. Podría decir que es casi hiperactiva, pues con dificultad se queda quieta, cambia de tema constantemente, lo observa absolutamente todo, y hundiendo las gafas hacia sus ojos pregunta "puedes pensar en al menos dos razones para que una persona haga eso?". Es antropologa, una de esas niñas criadas por un par de padres hippies formados en ciencias sociales que le dieron libertad para hacer lo que le venga en gana con tal de no provocarle un trauma, o quizá, por que la iluminación de algún gurú de los 70´s les dijo que no importa lo que haga, no le digan que no. Es lo que algunos llaman un espíritu libre. Un espíritu libre de 1.65mts, con cara risueña y tierna, tez blanca, risos negros, grandes ojos cafés, mejillas coloradas, una gota de nariz, y estructuralmente, hablando desde la antropología: una "recolectora".
Voy afanado por que voy tarde para variar, comienzo a caminar en sentido contrario al de el bus que debo tomar para llegar hasta donde hemos quedado vernos -como si eso hiciera que pase más rápido-. Me subo al condenado bus. -Típico, de pie, dos horas de camino y en colectivo; dándome en la cabeza con el parlante del techo cada vez que salta por un hueco la hijuemadre chatarra, escuchando vallenato solamente por mi oído izquierdo, pues el derecho está ocupado participando de la conversación de dos señoras que podrían perfectamente, reformar la ley 100 y de paso el sistema de atención médica en las EPS. Me bajo y esquivo con suerte darle con la frente al marco de la puerta del colectivo. Ella está en la esquina en la que me deja el bus, camina con pasos cortos hacia mi y me dice -Sabias que la impuntualidad es un mal que desarrollamos como consecuencia de las guerras?. No puedo evitar reírme -Perdón, es un mal de familia, es que mis tatarabuelos participaron en la segunda guerra mundial-, ella se ríe con migo y enseguida señala el lugar al que vamos.
Nos sumergimos en colores de arriba a bajo. Ejercitamos los ojos más de lo que normalmente lo hacemos, cruzamos pocas palabras. Nos hacemos el uno al lado del otro, me agacho un poco para ver como ve ella, nos damos la espalda para mirar otros horizontes, nuevamente nos encontramos sonreímos y regresamos al juego de observar sin hablar, una que otra mirada encontramos el uno en el otro, hasta que regresamos al punto en que comenzamos. Es hora de salir de la galería.
-Y ahora sabes para donde vamos verdad?-, pregunta con voz tranquila. -Pues vamos a almorzar no? yo tengo un hambre salvaje, tu tienes hambre?, -Si, quiero comer harto, a donde vamos? por aquí no conozco donde comer. -Yo si, aquí cerca quedan las Juanas-. Mi sentido de la distancia no es muy bueno que digamos, creo que caminamos bastante, y hasta nos insolamos, pero eso también hace parte del paseo no?. Deliciosa la comida, devoramos dos cazuelas de mariscos que parecían no tener fondo, mínimo tres vasos de limonada con panela, arroz, plátano, carimañolas, ensalada y claro está el confite que acompaña la cuenta.
Vamos caminando despacio, con la barriga por delante y en silencio. Necesitamos estar concentrados para no tropezarnos y caernos por la pendiente que aunque no supera los 4 grados de inclinación, podría hacernos rodar y rodar. -Jajajajaja!! la escucho reír estrepitosamente sin estimulo alguno. -Dónde está? cuenta! dónde lo viste? pregunto afanado. -Ayyy quién? cómo así? responde mientras sigue riéndose. -Como quién? el enano en la cicla de una sola llanta haciendo malabares con machetes! ese del que te estas riendo-. Respondo mientras insisto que lo señale. Jajajajaja ríe nuevamente -Noooooo ningún enano, es que nos veíamos muy chistosos con hambre y ahora almorzados nos vemos más chistosos-. -Ammmm vea pues-. Es lo único que consigo articular ante semejante desproporción.
Seguimos caminando, vamos a pasar un semáforo en verde (para los carros), pero antes de que de el segundo paso, me coge del brazo y me regresa. -Esperate, o es que tienes afán? pregunta con calma. Cuando me doy cuenta estoy frente a ella, yo en la calle y ella sobre el anden, estamos muy cerca. Se ha quedado mirándome, de hecho creo que fui yo quien se quedo mirándola. Sin musitar palabra, solo veo como parpadea, puedo ver sus ojos a través de las gafas. Levanto lentamente la mano y se las quito. Hace una mueca y trata de evitarlo. No lo consigue. Me rodea el cuello con sus brazos y se acerca rápido, -Y si sólo me dices que quieres besarme?-, me susurra al oído. -Solo dime que quieres que lo haga-, respondo con tranquilidad. Una cosa lleva a la otra, la otra a la otra y hacemos y deshacemos, componemos y hacemos ruido, simplemente pasa lo que quisimos que pasara.
Salimos más cansados de lo que entramos, bajamos las escaleras en silencio, no cruzamos más de un par de miradas, ella toma mi mano y se acerca, seguimos en silencio. Tomamos camino para embarcarnos en los buses que nos han de regresar a donde todo comenzó, nuestras respectivas camas. Las palabras pasaron a otro plano, solo nos miramos, sonreímos de a poco, hacemos muecas, ella me propina un "gato", yo le pellizco la nalga, nos reímos nuevamente. A lo lejos puedo ver que viene su bus, pero no le digo nada. Pasa sin que lo note, viene el mío, -Yo espero a que pase tu bus-, le digo, responde con la cabeza y esperamos. Pasan los buses, pasa el viento frió de la noche, nos acercamos para calentarnos un poco. Pasa su bus, nos despedimos y sonreímos una ultima vez, luego pasa el mio, me monto, pago, me siento y quedo inconsciente en la silla. Me levanto un poco después de mi destino, así que me incorporo de un brinco, timbro y me bajo. Tengo que regresar cuatro cuadras para llegar a mi casa. Prendo un cigarrillo mientras tanto, y me dispongo a caminar. Termino el cigarrillo antes de llegar a la casa, abro la puerta, entro rápido para no contestar preguntas, subo a mi pieza, me desvisto y me meto a la cama.
Pasa una semana desde ese día, la he llamado pero no me contesta, no la veo conectada, así que no insisto más. Me dedico a mis cosas. Blogueo sobre el mes del amor y la amistad, tuiteo intermitentemente, entro al face a jugar, sigo con mi ritmo de lecturas, hago papeleos interminables, llamadas, me alimento, fumo, duermo, escucho música, toco el cuadro que no quiero terminar, veo películas, salgo solo, y así, procuro buscar algo diferente que hacer. No siempre lo consigo pero bueno, quien lo hace?.
Hoy.
Tres llamadas perdidas? a las 7:34am? alguien definitivamente me odia. Menos mal mantengo el celular en silencio. Reviso quien ha llamado y oh! sorpresa, era ella. Ha dejado también un mensaje de voz, "Juan tenemos que hablar". Maldita sea! (se que todo hombre que lea esto hubiera pensado lo mismo que yo al escuchar esas palabras). Le regreso la llamada, cuadramos hora y lugar para "hablar", le pido que me adelante algo a lo que se niega diciendo, "esto no es algo para hablar ni por teléfono ni por chat, te veo y hablamos". Ayyy me van a echar!... tic tac tic tac... momento! pero no somos novios!, Ayyy me van a pedir el cuadre... tic tac tic tac... momento! pero yo no quiero novia, Ayyyy me va a presentar con la familia... tic tac tic tac momento! y si los hippies me odian?... Guevón! mejor dejo de pensar pendejadas, puede que de verdad solo quiera hablar.
Lugar y hora acordados. Nos saludamos, tomamos asiento, pedimos algo de tomar, y sin precalentamiento suelta la bomba. -Juancho estamos embarazados, qué vamos a hacer?-. -Estás segura?- Balbuceo ante el shock, -Si, ya me hice la prueba dos veces, no creí que algo así nos fuera a pasar pero ya ves-, lo dice con una tranquilidad impresionante. Comienzan a pasar imágenes por mi mente como si fuera una cinta de vídeo antigua, se mezclan con lo que pasó esa noche, palabras, sonidos, aromas, sensaciones, todo está junto. Tengo que pensar rápido, uso mi concentración para articular las palabras, le tomo la mano y le digo: . -Ahora los dos lo sabemos, me diste a entender que no estaba entre tus planes algo así. Solo quiero preguntar que has pensado que podríamos hacer?, pero ya que tu preguntaste primero, considero que la responsabilidad es de ambos, y como bien lo has dicho "estamos" embarazados, y somo responsables de esa vida en camino, tú turno-. Hago un silencio, no suelto su mano, reclino mi cuerpo hacia ella y me quedo mirándola. -No sé que decirte...-. Sus ojos comienzan a llenarse de lagrimas, me aprieta la mano y se recuesta sobre la mesa, su respiración me dice que no está pensando con claridad. Yo tampoco lo estoy haciendo muy bien. Tomo la silla, la pongo a su lado, me siento y la abrazo. Espero a que se tranquilice, no digo nada. Estoy buscando la manera de organizarme cognitiva y emocionalmente.
Ser padres hoy.
Un niño es una responsabilidad enorme, tal vez, tan grande que desborda en muchos sentidos lo que una persona sensata pueda hacer con respecto a la crianza y educación de un ser vivo. No me imagino como padre, los niños me asustan. Bueno, no tanto como me asustaban antes, pero aun lo hacen, me siento extraño. Sé que no quiero ser un psicólogo para mi hijo, pero aveces creo que no soy lo suficientemente competente como persona para ayudar a otra a ser ella misma. Tengo claro, que no puedo vivir mi vida a través de la de mi hijo, que no puedo vivir su vida, y que solo estoy para acompañarlo en el proceso de su toma de decisiones. Entiendo que aprenderá muchas cosas de mí, y por muy malo que esto sea, sé que lo que mejor puedo enseñarle es a formar su propia perspectiva de las cosas, de manera que lo que aprenda de mí pueda descartarlo.
Sé que con un hijo vienen muchos temores de padres, qué hacer, qué no hacer, por qué hacer esto o lo otro, estaré haciendo bien con esto?, está bien que vea televisión? qué programas? lo llevo a cine? a que películas? lo pongo a temprana edad en el colegio? o dejo que crezca un poco?, colegio publico o privado? cómo voy a mantenerlo?, que calidad de vida puedo ofrecerle?, cuánto de mi tiempo puedo dedicarle?, voy a difuminarme por cuidar de él?, como voy a verme a mí mismo ahora que tengo hijos?. Sigo siendo yo o ahora soy yo "el padre"? qué cosas van a cambiar ahora?, Saltan y saltan preguntas todo pasa por mi mente a una velocidad alucinante.
Los niños no vienen con un manual de instrucciones, hay que descubrirlos de a poco, si ellos aprenden de ti es normal que tu aprendas de ellos. Así que por qué no aprender juntos?. Pero aprender qué?, a vivir?, a ser?, que me enseñe a ser papá? y yo enseñarle a ser hijo?. No considero poder responder ni siquiera a tres de estas preguntas. O dudas o miedos o como quieran llamarlas, solo sé que tengo miedo, pero sé también que tengo una responsabilidad y no pienso esquivarla.
Creo firmemente que el miedo fue lo que nos hizo evolucionar. Pero no sentirlo, sino ser capaces de afrontarlo y hacer de el un motor para conseguir lo que deseamos. Aquel que no ha sentido miedo no ha vivido.
De regreso a la mesa:
-No sé que hacer!, dime algo Juan por favor no te quedes callado, dime qué hago?-. Entre el llanto y el desespero que se había apoderado de ella (y de mí) logró incorporarse. Me abrazo, y se echó a llorar nuevamente. -Cuando ya no puedas llorar más, puede que sea hora de que hablemos... Tal como me dijiste, era algo que no se podía hablar por chat o por teléfono, así que cuando quieras, estoy dispuesto-. Uta madre! se me salió el psicólogo sin querer, pero no sabia que decir, así que agradezco ese reflejo cognitivo. Después de que dije eso se quedo callada, el llanto paro, se normalizo su respiración, se secó las lagrimas, y volteo a verme. Ayyy jueputa la cague!? tenia la mirada asesina, no tenia que decir nada, podía sentir su odio hirviendo al máximo dentro de ella; supe que en cualquier momento sentiría una cachetada, o dos, o un mordisco, o un botellazo en la nuca o algo... Momento! eso era!, lo que tenia era rabia, y no sabia como sacársela de adentro, no podía pensar por que estaba atascada conteniendo la rabia que sentía. Antes de que me diera con algo atine a decir: -No me mires así, no es con migo con quien tienes rabia, ni se te prendió la antorcha de la ira por lo que dije. Qué es lo que te molesta?... ahí comenzó la charla, ya en serio. Sobre aquello que me había dicho teníamos que hablar, hablamos. Estuvimos desde el atardecer hasta la noche, tomamos mucho café, mucho jugo, comimos, fumé, nos desbaratamos y nos rearmamos el uno al otro más de una vez.
Ser padres o ser pareja?:
Ser las dos, seguramente es la respuesta más sensata, el apoyo del uno al otro como padres y como pareja... jueputa no sé! esto si me confunde, creo que lo cambia todo, no estoy seguro. Puede que no, que afiance los sentimientos que existen. Pero en mi situación?, nosotros no somos pareja, no somos novios y no somos amigos, calificamos el uno al otro como amante ocasional, compañero de risas, y ultimo pase para salir del desparche. Eso es una pareja? o un amigo? o un novio?, mmm no, verdad?. Comenzamos a pensar en esto después de tomar la decisión de hacernos responsables del bebe.
-Y nosotros qué?- fue lo que le pregunte, -Eso no sé como respondertelo, es como difícil no crees, el hecho de que vayamos a tener un hijo no significa que tengamos que casarnos ni nada por el estilo, es que uno no debería creer que por que va a ser mamá el resto del mundo se acabo. Yo no quiero que eso me pase, quiero seguir haciendo las cosas que hago, seguir siendo quien soy y ya, que nuestro hijo aprenda a ver las cosas así como son, que sus papas no se casaron por la culpa que les genero haber quedado embarazados. Eso no significa que no quiera este bebe, o que lo considere un error en mi vida, simplemente hay cosas que no podemos controlar del todo, quiero a este niño, mucho, y no quiero que su vida familiar sea un espectáculo ni una mentira. Creo que eso sería más cruel, tener que armar un circo perfecto para que crea que sus papas son como el resto del mundo, que las cosas siempre tienen que ser así como dice la mayoría de las personas, eso es obsceno.
Es más sano no mentirle y no fingir entre nosotros algo que no somos. Seguramente algún pendejo dirá que el niño necesita una familia, que necesita experimentar la seguridad del hogar, que necesitará un modelo de lo que es una relación, que se va a sentir como un error en nuestras vidas, o no?-. Muevo levemente la cabeza en señal de que le estoy escuchando. -Pues ese pendejo es un completo miserable! y un incompetente social, y un incompetente como padre y como ser humano!. Es cierto que no nos conocemos mucho pero creo que mientras nos tenga a los dos como padres podemos enseñarle cualquier cosa de manera que pueda ver las cosas con sencillez, con humildad, con inteligencia, que pueda sentirlas, que de verdad aprenda, no que imite lo que ve y se monte en la ilusión de que lo que ve en otros es lo único que existe o es la única forma de hacer, pensar o sentir, no te parece?-.
Mientras le escuchaba decir esto mi cara se iba transfigurando de a pocos, creo que termine con los ojos abiertos de par en par, sin parpadear, con la jeta abierta y seguramente con una cara de idiota asegurada. Y yo ahora que le digo? que estaba pensando que nos fuéramos a vivir juntos? y buscáramos la forma de organizarnos? que estaba pensando que podemos ser lo que el bebe necesita, unos padres?, que le digo? que me siento como la mujer desesperada del paseo, y que ella viene siendo el macho cabrón que no quiere ni verme después de haberse acostado con migo?, Mierda!!!!! está claro que no estoy pensando con lucidez, que esto me esta afectando bastante, necesito clarificarme. -Concuerdo en algunas cosas pero no en todas, sabes, se que te reirías y me creerías loco si te digo lo que estaba pensando, cosa que igual voy a hacer, pero primero quiero fumarme un cigarrillo, creo que hoy dejaré de fumar.
Los últimos cigarrillos.
Salimos del lugar. Hace mucho frió afuera, el viento se escurre entre la ropa y hace que que todo mi cuerpo tiemble. Me confundo tal vez y creo que es el clima, o lo que está ocurriendo. Busco entre mis bolsillos la cajetilla, la abro, miro hacia adentro y contemplo un momento los cuatro cigarrillos que quedan. Un vicio que intenté muchas veces y con muchas buenas razones dejar, y que me venció, una y otra vez, se enfrentaba ahora a algo mucho más poderoso que mi instinto autodestructivo. -Por qué vas a dejar de fumar Juancho?-, preguntó mientras cerraba el cierre de su chaqueta y se acercaba a mi. -Por mí. Esta vez, quiero dejarlo por mí. No me mal entiendas, no es egoísmo, una vez alguien que nunca se equivoco en lo que pensaba de mí, en lo que me pronostico y en lo que me dijo ocurriría con mis vicios, me dijo que dejaría de fumar por alguien algún día, me hubiera gustado que se equivocara en otras cosas pero nunca sucedió, ésta vez, voy hacer falle. Se acerca más y me abraza, yo hago lo mismo, nos quedamos un momento así, como congelados, puedo sentir como late su corazón mientras tengo la mano en su espalda, está tranquila nuevamente. Yo en cambio estoy ansioso, me sudan las manos, no consigo normalizar mi respiración, me siento acelerado.
El abrazo termina. Tomo uno de los cigarrillos y lo prendo. Primera bocanada, profunda, como si fuera la ultima, exhalo como si fuese un suspiro. -Nos sentamos?-, me pregunta mientras señala la silla. Está congelada, el concreto en la noche parece hielo. Sigo fumando sin decir palabra, volteo a verla y está allí sin hacer mayor cosa, nunca la había visto tan quieta. Estoy enternecido. Para cuando me doy cuenta he terminado el cigarrillo. Tomo el otro rapidamente y lo pongo en mi boca, lo enciendo y aspiro con fuerza, regreso mi mirada hacia ella y sigue allí, voltea, me mira y sonríe, se acerca un poco y dice. -Tranquilo solo quiero acompañarte, estar aquí cuando los termines. -Nunca me dijiste si te molestaba que fumara-, le digo mientras dejo que el humo se escape mientras hablo. -Acaso importa si me molesta?-. Responde clavandome la mirada, como queriendo meterse en mi cabeza para saber como voy a contestarle. -Creo que sí...-, musito esquivándole la mirada. -Por qué no me preguntaste si me molestaba entonces?-, -No quería que dijeras que si-. -Hubieras dejado de verme?-, -Si, creo que por eso no pregunte nada-. -Gracias por no preguntar-. Es lo ultimo que dice. Termino el segundo. Tomo el tercero y contemplo como se va quedando vacía la cajetilla. Me salta la idea que alguna vez escuche de que las personas que no tienen vicios con dificultad son personas virtuosas; no hablo de los vicios de consumo, hablo de la repetición de los actos que permitimos que nos dominen, esos actos a los que le entregamos nuestra libertad, hablo de los limites que le hemos puesto a esta libertad para hacernos más conscientes de que podemos restringir lo único que solo nosotros podemos quitarnos.
Para cuando termino el cuarto cigarrillo, estoy tranquilo. No tengo frio, ella sigue ahí, ya no me siento embotado. Le pido que regresemos adentro. Me tropiezo subiendo el desnivel, casi me caigo. Me gustaría que la torpeza se fuera con el cigarrillo que acabo de dejar.
Cerramos a las 12.
Tomamos asiento nuevamente. Pedimos jugo y hamburguesa, tenemos mucha hambre, es obvio que después de más de cinco horas hablando, llorando, peleando, discutiendo, y poniéndonos de acuerdo tengamos hambre. Retomo la conversación. Le cuento mi perspectiva sobre el ser padres o ser pareja, le hago saber mis miedos al respecto. Exponemos nuestras virtudes como personas con respecto a lo que es tener la responsabilidad de un hijo, y hacemos lo propio con nuestros defectos. Comenzamos a ratificar y corregir lo que pensábamos el uno del otro e intercambiamos experiencias, sueños, ideales y cosas que queremos para nuestra vida. Comienzo a sentir que comparto muchas cosas con ella, y también que discrepamos en muchísimas otras, somos bastante diferentes, y eso me gusta. La conversación no pierde su seriedad, pero comienza a tomar un color mucho más cálido, más amable, menos nostálgico y sin darnos cuenta estamos hablando de nosotros, no de tú y yo, sino de nosotros y él o ella.
Se acerca quien nos atiende y nos dice que cerraran en 15 minutos. El tiempo que resta para que sean las 12 de la noche. Hemos hablado mucho, los acuerdos y desacuerdos están sobre la mesa, comenzamos a conocernos mucho más a profundidad. Siento una agradable sensación de tranquilidad. Hey, no me mal entiendan, eso no significa que haya asimilado por completo la situación, pero me siento bien. Puedo ver que ella es una gran mujer, y que yo no soy tan mal tipo después de todo.
Salimos, la acompaño hasta su casa, saludo a sus padres y me despido. Hablaremos con ellos hoy en la noche, y con los míos el jueves. Tomo un taxi a mi casa, entro con sigilo, subo a mi cuarto, prendo el computador, abro blogger y comienzo a escribir está entrada, acudo a lo mejor de mi memoria, que aunque muchos creíamos que no es muy buena me doy cuenta de lo contrario. Redacte todo esto a una velocidad impresionante, no sé si pueda dormir ahora que estoy terminando, pero quisiera conciliar un sueño que me permita reponer tanta energía como me sea posible. Aun tengo muchas cosas en que pensar y muchas más para sentir por decirlo de alguna manera.
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