sábado, 27 de mayo de 2023

Sostener, esperar, comprender, enternecerse: Del ideal a la práctica.

En psicoterapia se aprender a ser paciente con los pacientes. De hecho es de las enseñanzas más valiosas que recibimos del ejercicio clínico. Ese ser paciente con el otro requiere que podamos verlo en su justa dimensión, sin la deformación de un pensamiento, deseo o afecto que interfiera en su proceso, y es por eso que aprendemos a ser pacientes con nosotros mismos, para poder ofrecerlo en esa interacción con intención de cura.

Tenemos claro que la psicoterapia no es la única interacción capaz de sanar al otro, pero en la época de la inmediatez, de la velocidad y la ansiedad, en comparación con las otras, es la más rápida. En esta interacción, apesar de su velocidad, el sostén que se ofrece se parece mucho al amor, los pacientes vuelven a amarse a sí mismos en la interacción con otros ojos que pueden verlos a ellos, en lugar de ver, lo que ellos quieren que los demás vean. Ahí comienza el sostener. Como una escucha sincera y sin juicios de valor con la que rara vez tienen contacto afuera, en su cotidianidad; ese acercarse los hace sentir extraños y aliviados al mismo tiempo, muchas personas están acostumbradas a guardar silencio o a aprentar para otros la "normalidad" que desean, aúnque les traiga pesares, distancia y tristezas. Cuando construimos con ellos ese sosten en consulta, les enseñamos como replicarlo afuera y, ahí donde fallan en su intento por replicarlo, entienden lo que significa sostener la mirada al otro, y entonces comienza la construcción de un vínculo poco a poco más sano; pueden por fin entender que sostener a alguién es sostenerse a sí mismo y eso requiere mucha valentía.

Somos buenos esperando a nuestros pacientes. Aunque lleguen tarde, aunque no quieran en ocasiones volver a sesión, aunque no estén comprometidos con sí mismos, aunque hayan abandonado el proceso, y regresen después de un tiempo. Ahí estamos. Esperar es algo que pocas personas hacen, por eso en psicoterapia aprender a darle un ritmo a esa espera es tan importante. En esa espera puede verse nuevamente al otro, en ese espacio de ausencia en el que están lejos, tienen el tiempo para entender si lo que quieren es lo que desean, y entonces regresan... si nos hubieramos ido nosotros no vuelven a buscarnos. Su lugar lo están construyendo ellos en ese irse y volver, no todo cambio ocurre en sesión, no todo insight ocurre en la confrontación terapéutica, no toda contención podemos realizarla nosotros, porque de hacerlo crearíamos una dependencia afectiva mal sana, su espacio, su tiempo, su rítmo, su responsabilidad, su vida. Cuando aprenden a esperar, a postergar el deseo, pueden acceder a el con total plenitud y pueden regresar a el lejos de una compulsión, el placer se modifica.

Comprender es un compromiso. Uno realmente difícil de crear para los demás porque implica acceder al significado del mundo interno de la otra persona. Para eso es el conocimiento y por eso es tan importante que nosotros aprendamos a separarnos de nuestro narcisismo so pena de incurrir en la moralidad social y el juicio al otro. No es que dejemos de ser nosotros, o que nos transformemos en alguien que no somos para el ejercicio terapéutico, es más simple aunque más difícil que eso también; es reconocer en nosotros que la vida que tocamos también nos toca, que su sufrimiento nos mueve, que su afecto nos moviliza, que sus pensamientos nos hacen reflexionar, y con ese reconocimiento podemos identificar el conocimiento preciso a ofrecer a esa vida, a ese sufrimiento, a ese afecto y a ese pensamiento que ellos traducen en su comportamiento cotidiano.

Y la ternura, bueno, a final de cuentas todo lo anterior la integra. Sostener es un acto de ternura en sí mismo, es acompañar, es no renunciar, es mantener una posición firme, que aunque en ocasiones les duele encontrarse, progresivamente aprenden a agarrar como un niño agarra el dedo de su cuidador. El esperar nos enternece en la relación terapéutica porque entendemos que aprender a volver no es fácil, que alejarse de la repetición mecánica cuesta, que regresar incluso con miedo es un paso gigante apesar de que ellos no lo vean, y sobre todo que cada esfuerzo cuenta, aunque en muchas ocasiones debamos ser firmes con los límites que no quieren para sí mismos y nos los reprochen. La ternura que produce comprender al otro es lo que nos lleva a nosotros a terapia, para no contaminar-nos, acceder a la realidad de otros es un ejercicio mental desgastante, los procesos de control a los que nos sometemos mantienen nuestro yo como nuestro, evitan en la mayoría de los casos que la crisis ajena no se convierta en la nuestra y, con esfuerzo y suerte encontramos la fortaleza de la que aprenden nuestros pacientes, que la vida, con sus vericuetos, vale la pena el esfuerzo.


domingo, 5 de febrero de 2023

Están listos...?

 Esta entrada surge del resurgir del compromiso académico con un grupo de trabajo en la U. Un grupo del que traté de alejarme porque sentí que necesitaban otras formas de aprender. Por fuerza se me asignó el desarrollo de la clase de psicopatología, clase que realmente disfruto pues considero fundamental su conocimiento para decirse a sí mismo psicólogo, más allá de que se dediquen a la clínica. Así que he estado pensando cómo iniciar de cero con ellos?. Creo que lo más sensato es comenzar de nuevo, sin la premonición de que la pereza les va a poder, que no serán capaces de controlar su proceso atencional o que prefieren calentar un lugar mientras se quejan de lo injusto que es que los evaluen, al tiempo que me usan como proyección de su infantilismo y la dificultad con sus figuras de autoridad.

Así que me dije, y por qué no una bienvenida sincera? sin máscara, sin mentiras, sin la ilusión de la esperanza, una bienvenida fraterna, con la promesa del acompañamiento,  pero con la franqueza de que la tarea no es mía, sino suya. Y me dije: bueno, pues mejor les cuento lo que van a tener que aprender, y entre cigarrillos, recuerdos de mi experiencia y el deseo que lo hagan mejor que yo, salió esto:


Pelaos, tienen una tarea putamente dificil.

La de aprender a ver...

Aprender a ver a una persona en su justa dimensión,

lejos de sus prejuicios y su moral,

lejos de su experiencia de vida o expectativas;

tienen la tarea de aprender a ver 

a través de la armadura del ego

que todos hemos construido

para resguardarnos del sufrimiento,

de ver más allá de las resistencias,

los mecanismos de defensa,

la costumbre y la comodidad 

desde la que edificamos nuestra cotidianidad

y elaboramos nuestros síntomas.

 

Cualquiera puede ver y estar en un buen día, 

cualquiera puede acompañar y contener la felicidad,

la calma o la abundancia...

Cualquiera puede tener paciencia frente a la flexibilidad, 

la eficiencia o la asertividad...

cualquiera puede ser leal ante la estabilidad,

la claridad, y la disciplina...

Lamentablemente este no va a ser su caso.

 

Van a tener que aprender de observación, 

de lo que implica ser y estar,

de lo que conlleva contener a otro y

del significado de ser leales con personas que,

por sus circunstancias no pueder serlo del todo con sigo mismas.

Van a tener que aprender a ver 

los mejores recursos de alguien más

en sus peores momentos

van a tener que ser los ojos 

a través de los cuales ellos pueden mirarse a sí mismos

con la suficiente crueldad 

para conectarse con la realidad que habitamos,

y con el suficiente romanticismo

para sostener la esperanza con la que llegan a ustedes;

Van a tener que aprender,

que contener al otro exige una fortaleza emocional

que aunque muchos la tienen,

no cualquiera sabe administrarla.

Van a tener que aprender

que la lealtad es un compromiso que usted ofrece

para proteger al otro, incluso de la capacidad de daño

que usted tiene sobre el.

Por último, entre las herramientas que van a a yudar a crear,

van a tener que aprender a construir para ellos

la diferencia entre dolor y sufrimiento,

pues si bien el primero es inevitable

por nuestra propia condición humana, 

el segundo, en caso de que no sea posible transformarlo,

van a tener que enseñarle a convivir con el.

Ahora, tal vez la pregunta más pertienente sería: puede hacer esto usted?

para usted mismo?

 

Cualquiera que sea su respuesta, bienvenido a psicopatología.


martes, 13 de diciembre de 2022

Eres suficiente?

Ese vacío del que provenimos, aquel que habitamos, que nos hace lo que hacemos es la respuesta a la pregunta. Solo desde ese vacío podemos ser, porque gracias a el creamos lo que somos.

La experiencia promedio no alcanza a ver ese vacío, aunque muchas personas viven su vida tratando de llenarlo. Es curioso, desde ese hueco que no se llena con nada, todo surge. Nuestra intención, nuestro afecto, nuestros vicios, nuestros defectos, nuestros aciertos y errores, solo tienen sentido a la luz de ese vacío. Lo que estoy tratando de decir es que esa suficiencia no es para los demás, aunque en el camino nos hayan vendido la idea de que debe ser así, me parece cruel. Cada uno de nosotros tiene ese hueco, pero no es el mismo, eso es lo bonito, Lacan decia que amar es dar lo que no se tiene... es decir, es dar sin la carencia que tuvimos, porque eso es lo único que evita que no seamos suficientes, ni para los otros ni a nuestros propios ojos.

Desde la carencia, siempre hace falta, nunca está completo, no hay perfección, nunca somos suficientes. Los seres humanos arrastramos un costal con nuestras carencias, pero pocos pueden verlo, no estoy hablando del saber qué nos hizo falta en algún punto y qué buscamos para sentirnos satisfechos. Nos vendieron la idea que el otro tiene eso que hace falta, que el otro nos completa, que puede ser perfecto y que por ende es suficiente, de manera que buscamos por todos los medio que nos entregue todo esto y si no lo conseguimos... es por que no somos suficientes... no es justo.

Estamos completos y somos imperfectos, eso es un ser humano, en su justa dimensión. La experiencia de nuestro pasado es la tela de ese costal por eso le cabe de todo... creemos inocentemente que podemos reparar nuestro pasado en nuestro presente llenándolo de todo aquello que se nos negó en su momento, que anhelamos en algún punto, o que vimos como se lo dieron a otros... que carga más pesada, cuan crueles podemos ser con nosotros mismos al mirarnos así.

Así nunca somos suficientes. Desde la suplantación de lo que fue por lo que queremos que haya sido, nunca lo somos, nos castigamos de manera repetida por ello, porque creemos que es culpa nuestra, buscamos faltas parecidas para confirmarlo... Anhelamos que todo sea diferente aunque estamos dispuestos a hacer lo mismo siempre, sin cambiar nada, sin probar otras maneras de ser y hacer, y desde ahí, todo pudo haber sido distinto en la ilusión de lo que nunca ocurrió. Que consuelo tan pendejo nos compramos para volver a iniciar el ciclo.

Que si somos suficientes? Sí, siempre lo hemos sido, la cuestión es, queremos ser suficientes? Qué hacemos si somos suficientes para nosotros? Qué hacemos si somos suficientes para el otro? Qué sigue? Ser feliz? pura mierda! Disfrutarlo? Cómo sabriamos disfrutar algo que en la perra vida hemos probado? Creo que vale preguntar, si queremos ser suficientes, por qué nos esmeramos por negarnos lo que más queremos? las personas que quieren atención, que las valoren y respeten se esfuerzan en demasía para que vean a alguien completamente diferente a quienes son realmente... quienes quieren cariño, afecto y compañía conocen tanto de la soledad que conectar con otros es una tarea titánica... quienes quieren libertad, independencia y seguridad, construyen las celdas más preciosas para no abandonarlas... Siempre hemos sido suficientes pero tal vez nos aterra tanto que preferimos dejarlo pasar.



viernes, 2 de diciembre de 2022

Sanar al otro

 Estamos dispuestos a esto? La pelea hay que darla con sagacidad. Tenemos que darla con las reglas del otro, siempre, en ello radica la fuerza y la firmeza que se requiere. Terapeúticamente hablando, sanar al otro implica comprenderlo en su justa dimensión para poder entrar en su realidad y desde ella ayudarle a construir lo que necesita para que continue su camino. Terapeúticamente hablando.

Solo puede sanarse desde la posición del terapeuta? No. Rotundo. Es curioso cuantos casos he tenido de personas que han sanado a otros me han llegado, he visto la fortaleza de la capacidad de contención de la que son capaces las personas, en especial para que apesar de los rasguños que tienen que llevar no suelten al otro, si así lo quiere.

Todos hemos sido en algún punto agentes de dolor y sufrimiento del otro, es innegable, es parte del proceso de vivir con vínculos, estos no son siempre nubes esponjosas, también son armas cargadas, y no todos tienen la voluntad o la experiencia para no apretar el gatillo, pero si no aprendermos a sostener el arma, como a todo niño con un juguete que no sabe lo que hace, termina por hacerlo. El psicoanálisis enseña que el amor es renunciar a la capacidad de daño que tenemos sobre el otro, pero lo que no enseña es que en el proceso de aprender tal capacidad nos apuntamos a nosotros mismos con la esperanza de no lastimarnos.

Quien está en proceso de sanar curiosamente tiende a buscar poner en su posición al otro, lo conocemos como transferencia en psicoanálisis, y se requiere una vez más, fortaleza para entender que no es personal, no lo hacen con la intención de daño, no es escontra la persona que quiere ayudar, es contra ellos mismos, por eso les duele, aunque muchas veces no consigan conectarse con esa emoción por el dolor que provoca; buscan empatía, que el otro se ponga en sus zapatos, los terapeutas podemos con ese peso, pero somos humanos también, y la carga se siente. Solo esa empatía puede ayudar al otro, pero al igual que los vínculos, esta también es un arma de doble filo. Qué tanto está dispuesto a ello? a sostener el arma sin dispararla? a experimentar la realidad de otra persona? Hay muchos que están dispuestos a ello, y agradezco a  mi trabajo la lección, para un pesimista, reafirma que al esperar lo peor de otros, es putamente refrezcante que haya quienes puedan pintar con afecto los lienzos que se creen oscuros, y nos tiren por la cara de un grito, ESTÁBAS EQUIVOCADO! Nos dibujan una sonrrisa.

No estoy romantizando el proceso de sanar, no nos confundamos, esto no es algo altruista, es de hecho una herramienta de aprendizaje bastante potente y por lo tanto siempre beneficiosa para quien sabe usarla. Se piensa que cuando se ayuda, se acompaña, se cuida o se contiene al otro se hace sin esperar nada a cambio y eso es falso, sí se espera, pero tal vez no se espera que la persona regrese algo -que es lo que seguramente se imaginó-, en muchas ocasiones lo que se espera es practicar o aprender a hacer esto por una simple razón, nos hace mejores. Winnicott enseña que en el juego, un niño aprende a lidiar con los productos de la pulsión, de vida o de muerte, nuestras tendencias a construir o a destruir, el proceso básico de creación y de agresividad. Funciona igual, en el juego de sanar, cuando se toma con la seriedad que un niño toma su juego, se aprende, se crean herramientas, se adquieren habilidades y se mejora la capacidad de procesamiento tanto de información como de gestión emocional, nunca ha sido gratis.

Muchas veces he mencionado en clase o en conversaciones, que el mundo no necesita psicólogos hábiles, sino mejores seres humanos, tal vez porque guardo la esperanza, muy en el fondo, de que quienes han sufrido se den la oportunidad de experimentar algo más que el sufrimiento propio, que su experiencia sea fuente de algo más que una agresividad defensiva; y que quienes se dicen buenos, tengan los pantalones de reconocer que el otro al que dicen hacerle bien, es un instrumento de mejora propio y que sin ellos, el crecimiento del que alardean les resultaría ridiculamente imposible, si no han transitado ese otro camino. 

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Noviembre

 Qué mes.

Ha sido particularmente esta, una semana agotadora, la entrega de finalización de semestre se cruza con las calificaciones de los parciales, el letargo de los estudiantes que desean más que nada terminar, la pesadez del cansansio de un año nuevo fuera de pandemia. Todo.

Los pacientes de este mes fueron un reto en todo el sentido de la palabra, llevaba mucho tiempo sin un desgaste tan intenso. Afortunadamente cerré todos los casos con la esperanza siempre de que terminen de encontrar su camino en la vida, lo que me deja una profunda satisfacción.

Mi hermano se casó. Fue un hecho memorable. Para todos, poder haber compartido con él esa fecha tan especial me movió mucho, me desempolvó la esperanza en la construcción de una felicidad que siempre hay que lucharla, pues en un mundo tan jodido como en el que vivimos, el cariño es una renegación ni la hijueputa.

Mi emoción, bueno, está haciendo su trabajo, subir y bajar como todo lo sano. Hace mucho no se movía sinceramente. De la compasión al cariño, del cariño a las dudas, de las dudas a la esperanza, de la esperanza a la expectativa, de la expectativa a la distancia, y bueno, de la distancia a la incertidumbre... aquí vamos hoy, con la incertidumbre que todo lo pone en movimiento y con la que hay que saber navegar, sea que se decante por la calma o nos pida decisión para nuestra dirección.

Ha sido un mes de cierres, mi terapeuta de seguimiento se retira, en conjunto con el alto que le pongo a la clínica para recargar energía. La universidad entra en las vacaciones que todos esperabamos para asimilar este año mientras continuamos con la vida que no nos las da. Mi hermano cierra una época de altibajos que lo puso en el lugar en que está ahora, y que todos festejamos. Y yo, con la intención de preguntar si la espero y nos la jugamos, o le pido que me libere de la promesa que le hice de estar ahí, aunque sé bien lo que quiero que responda.


sábado, 17 de septiembre de 2022

El cacho. De la infidelidad y los vericuetos del deseo y el amor.



Qué semana. El tema recurrente fue el cacho o las infidelidades, puede que sea porque es semana de amor y amistad, puede que sea porque es más frecuente de lo que le gusta creer a la gente, puede que siemplemente esté ocurriendo. La cuestión es, que sobre este tema siempre hay tela para cortar. Siempre se puede decir algo.

-Perdonarías un cacho?- me preguntaron esta semana, creo que fue el martes o miércoles no recuerdo bien. -No. No lo perdonaría, es una decisión, requiere planeación, dirección e intención. No solo "pasa", no es el "calor del momento", no es "me tiene descuidad@", no es que "fue algo sin importancia", no es que "es solo sexo". Es una decisión. Pero antes de esto, estamos hechos para la fidelidad? mejor aún, para el amor sin cacho? Que qué tiene que ver? TODO! revisemos un poco.

Neuropsicológicamente hablando, ponemos el cacho con el cerebro, así que lo que tenga que ver con las infidelidades tiene que ver con el cerebro. Podemos empezar con el sistema de busqueda, que proporciona la excitación y la energía que activan el interés en el mundo que nos rodea; genera la sensación de que “algo bueno pasará” si se explora el entorno y se interactúa con los objetos, al tiempo que promueve comportamientos exploratorios. Su correlato neuronal se encuentra en el área tegmental ventral, y se conectan con el hipotálamo dorsolateral en su paso hasta el núcleo acumbens, el giro cingulado anterior y áreas corticales como los lóbulos frontales, la amígdala y el lóbulo temporal, y trabaja de preferencia con la dopamina como neurotransmisor. Su función entonces, como su nombre lo indica, es “buscar”, pero ¿buscar qué? Pues se creería inocentemente que existe un objeto específico para satisfacer "la necesidad"; la sed por ejemplo, el sexo por ejemplo, pero el asunto parece ser más complejo pues el sistema de búsqueda en sí mismo no parece saber qué es lo que busca (en términos psicoanalíticos, podríamos decir que “carece de objeto”. El sistema de búsqueda parece encenderse de la misma manera por todos los disparadores, y cuando está activo, solo busca algo en una forma inespecífica. Todo lo que parece saber es que ese “algo” que quiere está allá.”, lo cual representa un problema para la satisfacción de una necesidad, pues por sí solo esta tendencia inespecífica no puede satisfacer la necesidad. Aquí es donde el aspecto conectivo entre áreas cerebrales entra en escena, este sistema de búsqueda no funciona solo, está conectado con otros sistemas, como el de la memoria, el cual le ofrece las representaciones de los objetos e incluso de las interacciones pasadas entre el yo y esos objetos permitiéndole al sujeto aprender de su experiencia. Incluso cuando el sujeto está en reposo este sistema se encuentra activo, mientras uno esté vivo, siempre necesitará algo. La tarea de estos dos sistemas funcionales es distinguir cuales objetos en el mundo exterior poseen la propiedad específica de la cual el sujeto carece cuando el detector se enciende, y para ello se requiere de un subsistema que los autores (Solms y Turnburll que desarrollan esto con una profundidad preciosa) llaman sistema de obsesión, el cual seguramente conoce como circuito de recompensa, placer o refuerzo. 

Y para qué esta retarila neuropsicológica? Pues ahí tenemos las respuestas a lo que buscamos de las infidelidades y del amor. Si entendemos las infidelidades como buscar fuera lo que se tiene adentro (de una relación de común acuerdo establecida y que ha establecido la exclusividad en determinados aspectos como el emocional y el sexual) todo aquello que calce dentro de este "buscar a fuera" es infidelidad. Y si entendemos el amor como una renuncia al narcicismo primario, y que me permite establecer negociaciones con otra persona para construir algo diferente a tu narcicismo o el mío; el sistema de busqueda tiene voz y voto en ambos.

La infidelidad entonces es una acción del sistema de busqueda, la cosa va más o menos así: cuando el sistema de busqueda se enciende, rastrea a fuera (de la persona) dónde hay un objeto capaz de satisfacer la necesidad, centremonos en los dos elementos más comunes de la indifelidad (afecto y sexo), entonces, el sistema busca en la pareja si estos elementos están? Sí, y si la pareja no está? para eso está el sistema de memoria... qué dijo, este ya me dió la excusa ajajajajajaj. Las necesidades como explicabamos no cesan, incluso en reposo este sistema está encendido de manera que siempre habrá algo que deseemos (entiendase deseo como vacio, se desea lo que no se tiene). En este orden de ideas buscar a fuera, es parte del paquete de nacer humano... cierto? Pongámoslo en perspectiva, si habiamos dicho, que el amor es una relación en la que se renuncia al narcisimo para construir algo diferente a los dos narcisismos en juego, eso que se construye califica como un objeto que examina el sistema de busqueda para evaluar si puede satisfacer la necesidad? Sí, y qué pasa si el sistema le dice que ese objeto no puede satisfacer la necesidad? Va a buscar a fuera de los tres? Cuáles tres? 1 el objeto construido (amor), 2 el yo, 3 el otro como individualidad... tres objetos en relación no podrán con una necesidad? Piénselo, despacio... El amor es un objeto nuevo, es decir, que tiene la capacidad de tomar recursos de los objetos 2 y 3, yo y el/la otr@... 

Y el amor? estamos hechos para el amor? el sistema de busqueda no se va a apagar... lo entendemos ahora... no se apresure, el tema no está cerrado. La propiedad del narcisimo que dejamos de lado (el primario) da paso a uno secundario, uno que ES con el otro, que tiene la capacidad de entregar objetos (las necesidades son objetos) para que regresen a nosotros modificados y cargados con una energia libidinal adicional que el otro imprime en el cuando nos lo regresa... ahí está mí no rotundo al perdón de la infidelidad, ahí está la razón del porque no fue cosa del momento, de la calentura, del descuido, de la novedad, del que no fue importante o fue pasajero; la infidelidad no entrega el objeto al otro para que este lo modifique y me lo regrese, decide entregarlo en otro lado... 

Pordría decirse: No me has entregado el objeto! yo no puedo hacer nada si no lo sueltas! uno no puede entregar una necesidad si tiene la cadena en el cuello y apenas yo lo toque usted lo va a jalar para que regrese a usted... la carga de la infidelidad es de quien pone el cacho, de la dificultad para entregar su necesidad... que no es simplemente mencionarla lamentablemente... 

El amor vale la pena porque no estamos hechos para el. Pelearle a algo tan potente, constante y dedicado como el sistema de busqueda no es fácil, y si esa pelea se da también contra el narcisismo primario del otro, bueno... Por eso es valioso, el amor, por eso cuando se encuentra paradojicamente gracias a su acción su sistema se desorganiza... resulta una ironía... o no?

Apago el cigarrillo, bajo un poco el volumen del podcast que escucho, también el de la musica que tengo de fondo. Hago consciencia nuevamente del hambre que me ha acechado todo el día... no hice mercado hoy. 

martes, 6 de septiembre de 2022

Con permiso me desahogo.

 Llevo años sin venir... el dolor de cabeza me revuelca el estomago. Tengo nauseas, me duelen las piernas. Detesto esta sensación. La migraña es una mierda. Mi terapeuta no me atiende a esta hora así que me toca sacarme las ideas a la brava para no pasar por lo que me paso ayer: la activación que provocan los pensamientos automáticos, la tendencia a la culpa por mi falta de capacidad para satisfacer a las personas, una extraña sensación de paz a la que renuncie intempestivamente y que ahora se tiñe de la apertura que no he generado en años me tienen revuelto. Acabo de calificar parciales de psicoanálisis curiosamente... estoy en proceso de racionalización así que tengo claro los límites sobre lo que puedo entender ahora sobre mi mismo... pero porque no intentarlo?

Nunca me ha sido facil, esto de relacionarme con otros, para la gente suele entenderse como rechazo... en especial cuando estoy saliendo de mi zona de confort, hago corto circuito con facilidad, necesito aprender del otro para poder acercarme y la gente no suele tener paciencia con eso, lo sé, ha sido la constante en mis relaciones de todo tipo.

Busco que esta distancia se recorte poniendo atención, procuro de verdad escuchar lo que la gente dice y lo entiendo como eso, como lo que dicen, finalmente por algo lo hacen, alguna razón tendrán. El problema es que no siempre esa razón tiene que ver conmigo, nisiquiera con ellos, y ahí es donde me enrredo, la ambiguedad me cuesta cuando cuelgo la bata del psicólogo.

Me estresa perder la lucides con la que veo el mundo porque no ocurre muy a menudo... pocas cosas de hecho tienen la capacidad para hacerlo, y he pasado por tres en menos de dos meses que me están doliendo. No, no tengo problemas con ese tipo de dolor, para mal o para bien, en mi oficio se aprende a lidiar con el, a verlo a la cara, a enfrentarlo y a regresar para intentar solucionarlo, y aún así, siempre es más facil hacerlo en compañia, pero la única persona que ha demostrado tener la capacidad de hacerlo, insiste en que tengo que tengo que buscar a alguien más... No dejo de preguntarme si la soledad a la que quiero, bien por costumbre, bien por comodidad, bien por elección, me ha castigado con la comprensión de lo que implica ser libre, no como el acto egoista e infantil de hacer lo que me venga en gana, sino como esa responsabilidad de asumir las decisiones que me mantienen solo, la vida es ya muy hijueputa para cargarle mi peso a alguien, ya viví el guardarme esto para mí estando con alguien, y aunque tengo claro que caminar con alguien más implica que ambos jalemos juntos ambos pesos, no sé si quiero que alguien a quien ya le ha tocado lo suficientemente duro tenga que lidiar con mis vainas.

La costumbre es la madre de los peores sufrimientos, clínicamente lo entiendo, creo que eso es una fortuna, por eso cuando pienso en la soledad como costumbre la veo con compasión, porque finalmente digo para los demás que es costumbre, aunque sea una decisión que he sostenido hasta el momento y que soy responsable de ella, de mí... esta ambiguedad es mía, sí lo entiendo, pero puede coexisir sin contradicción y eso me tranquiliza. La comodidad nunca ha sido lo mío, crecí sin ellas, entiendo lo que es la vida sin estas, tal vez por eso las cosas materiales me valgan tanta verga, nunca he sentido que quiero cosas, prefiero memorias, aunque la gente esté más dada a a entregar las primeras, tal vez por eso hoy dije que no quería jugar al amigo secreto en la oficina... Tal vez por eso me duele no haber ido al circo. ¿Y las elecciones? bueno, ¿qué tanto se puede decir de algo tan fantasmático (psicoanalíticamente hablando) como eso? Elegir la soledad responde a mi mecanismo de defensa estructural... Ahí es donde se pone interesante, puede una mente ir en contra de él? Se puede renegar de este? Me encanta el hecho de solo pensar que sí... Que conquista tan hijueputa.

Lo que me aqueja me trajo aquí, otra vez, a disfrutar hacer esto solo, mientras fumo, con el ruido del ventilador y la tos que me provocan ambos, unicamente por que no tengo mis pinturas para desahogarme sin que nadie tenga la oportunidad de entender. Si llegó hasta aquí, ¿usted, cómo se desahoga?



miércoles, 27 de enero de 2016

Lo que callamos los psicólogos: ¿De verdad quiere que la analice?

Hay que dejar claro que desde el primer semestre en la universidad nos enseñan que "análisis" fuera de consulta es agresión, razón por la cual generalmente los profesionales que hemos aprendido bien esto de la psicología no cedemos a la presión de la novia, la familia o los amigos cuando nos piden una "mirada psicológica" sobre lo que nos cuentan o cuando estamos en una fiesta y nos tiran esa bomba. Dicho ésto, ¿de verdad quiere que la analice?.

Tal vez lo primero que deba anotar es que la petición de análisis que solicita esta empantanada por una suposición que le hace creer inocentemente que es gratis, de manera que, si no está dispuesta a pagar, el intercambio de subjetividades en el que nos encontraremos se sostendrá en un estado pasivo-agresivo en el que sin importar lo que usted diga yo siempre voy a tener razón, siempre va a haber algo que a usted se le escapa y que yo comprendo sin esfuerzo y le va a hacer sentir algún tipo de culpa, ansiedad o angustia por cualquier cosa que yo diga. Comencé por el significante dinero y el sentido de pagar, porque éste contiene una vitalidad necesaria para el proceso, el analizado tiene que perder. Eso es lo que hace una persona en terapia, pierde. Pierde recuerdos, deseos, emociones, prejuicios y beneficios entre muchas otras cosas, la idea de perder debe establecerse desde el inicio con algo que usted valore, y en nuestra cultura el dinero es el significante más estable. Finalmente sin esta disposición a perder el "análisis" no va para ningún lado.

Ahora, una vez que entiende que tiene que perder, su solicitud de análisis tal vez se sostenga o tal vez no, tal vez ahora como no es gratis y tiene amarrada la idea de "perder" algo, ya la cosa no le parezca tan atractiva. Si todavía quiere que le analice usted debería forjar un compromiso con usted misma antes que conmigo. El compromiso es simple: usted va a hablar de "Yo" y yo voy a escuchar de "usted". Esto define mi posición en el asunto de intercambio subjetivo y su responsabilidad con la misma. Lo que quiero decir, es que ahora voy a escucharle como generalmente no se escucha a la gente, voy a dejar mi narcisismo de lado para escucharle y no para escucharme con usted, sin embargo, usted va a hacer uso de ese narcisismo para narrarse y así sentar sus alteridades, su malestar y su síntoma en frente para reconocerlos. Yo me voy a convertir en un objeto plástico sobre el que usted depositará deseos, frustraciones, prejuicios, fantasías y hacia el cual movilizará representaciones y afectos. Así nuestros intercambios no se someterán a los del otro.

Esta última parte es la que suele entenderse de manera implícita, es lo que la gente sospecha ha de pasar en consulta, pero prefieren dejarlo en la sombra, y en muchos casos hacer los de la vista gorda a esa sospecha y enmascararla con una petición de consejo y sumisión a ese supuesto "saber" del "analista"; ésta es la parte por la que cuando uno dice "de verdad quiere que la analice?" aparece un gesto que puede pasar como asombro, sorpresa, enojo, duda o expectativa y que tiene más que ver con la decepción y el rechazo que con otra cosa.

Sin el narcisismo presente se accede a otro tipo de relación vincular, una en la que la que los motores de toda relación amorosa (ausencia, falta e incertidumbre) se manifiestan de manera particular por que no hay un correlato en el otro, en cambio, lo que hay es un objeto (que todos somos de alguna manera para otras personas) pero este objeto es diferente, está para y por usted y eso es algo que no se encuentra en otra relación. Si está pensando que sus padres están para y por usted, se equivoca, el correlato de éstos motores en la dinámica padres-hijos establece una relación autosustentable (independientemente de lo buena o mala que sea la dinámica) en la que emergen los estatutos (padres e hijos) que la dotan de sentido y de una historia particular. Si está pensando en su amada pareja, se equivoca nuevamente, en una relación amorosa ninguno está para y por el otro, aunque esa sea la aspiración, no deja de ser un intento fallido, y curiosamente en ese fallo, es que el amor encuentra una amplia gama de manifestaciones que van desde lo estúpido a lo sublime y de lo cursi a lo romántico (como sea que entienda esa palabra). No hay pues otro tipo de relación como la que establece con alguien que deja de lado su narcisismo por y para usted. Donde usted es el centro del sentido, usted es la razón que lo configura, usted es el motivo de su advenimiento y devenir, donde usted es usted, no usted según lo que yo digo. Aquí podemos decir ahora que esa posición en la que se ubica el "analista" es la de un objeto de deseo muy particular, pues le permite llegar a quien le desea a sí mismo a través de ese acto "analítico". De muchas formas aunque la tendencia del ser humano sea hacia el otro, es hacia sí mismo hacia quien orienta dicha tendencia.

Como en toda relación, la amenaza al narcisismo propio que supone el otro también aparece en ésta, técnicamente se llama contratransferencia y técnicamente es el elemento más difícil de sortear en una relación tan particular como la del acto "analítico", básicamente por que los que "analizamos" somos personas: deseamos, reaccionamos, sentimos, pensamos y esperamos entre muchas otras manifestaciones de la amplia gama de los afectos humanos. No es que dejemos de ser personas en consulta o que estos afectos no aparezcan, por que aparecen y más comúnmente de lo que muchos quisieran admitir, lo que ocurre es que se aprende a manejarlos, se aprende a identificarlos para que no interfieran en el proceso, se aprende a usarlos para revisar lo que el psicoanálisis llama "el deseo del analista" y que no es un deseo cualquiera, no es un deseo hacia el paciente, es en cambio como dice Lacan "un deseo que apunta al deseo del sujeto en tanto deseo inconsciente" es entonces un deseo ético en el ejercicio del "análisis", es entonces un deseo doble (como todo deseo) el de posicionarse como objeto de deseo (cosa bastante difícil) y de ser un objeto deseante en esos términos. Aclaramos entonces así,  que en la posición en la que nos ponen cuando nos dicen "me estás analizando", "por qué no me analizas" o cualquiera de sus variables, no es cualquier tontería, es una posición que exige una considerable asignación de recursos cognitivos y afectivos que no cualquiera es capaz de desplegar, nuestros deseos como personas y como "analistas" son bajo esta claridad excesivamente diferentes, a demás, también somos personas, y si nos dan a elegir (con una persona que tiene "potencial") seguramente escogeremos ser objetos de deseo por nuestra persona y no por nuestra profesión.

Ser objeto de deseo de familia y amigos es una cosa y de hecho bastante incómoda. Pero donde de verdad nos rompe las bolas, es en ese plano morbosocioarrechoafectivo con nuestra pareja o potencial pareja o potencial polvo (obviamente también follamos), ahí muchos queremos ser objeto de deseo como persona, ahí cuando nos abofetean con esa frase "me estás analizando" o nos dicen "ay, tú que eres psicólogo porqué será que yo..." ahí es cuando nos matan todo, precisamente por que nos lanzan a ese "no escucharnos con ustedes" sino al escucharles de -objeto-, y por muy atractivo que sea (razón por la cual muchos optamos por lo clínico) uno también tiene sus deseos, pasiones y expectativas.

Podemos decir que si bien esas frases que pueden tomarse de forma polifacética como petición o seducción encierran al menos dos orientaciones y ambas implican el reconocimiento de la preponderancia hacia alguno de los componentes -morbo-socioarrecho-afectivos- por parte de quién esgrime dicha frase y razón por la cual: A) opta por enviar al generador de dicha preponderancia al lugar de escucha que restringe el narcisismo y con ello huir, tomar distancia, separar o excluir de la culminación de dicha preponderancia al susodicho, o B) como seducción en donde se busca conectar con el susodicho en un lugar que implica una conexión tan intima como la de la escucha sin narcisismo. Cómo sea, para muchos es un matapasión.

Sin mencionar claro, que nos cuesta mucho hacer la diferenciación entre ser profesional y ser persona cuando alguien a quien se le quiere desacomodar los ovarios solicita una mirada "psicológica" de cualquier cosa. En ese momento entonces, aquellos que pertenecemos a una orientación psicoanalítica, no pensamos en la metacognición del significado de la pauta de interacción intersistémica; el historial de reforzamiento negativo o positivo que la empuja a ello; la resignificación cognitiva que busca o el lugar que ocupa su precupación en la piramide de Maslow. Pensamos en cómo se conecta lo que pregunta con sus represiones, su sexo, sus deseos, sus frustraciones, su neurosis, sus fetiches o perversiones; con cómo fueron las relaciones con sus padres, con la manera en que dice su sexualidad, qué tipo de mecanismos de defensa prioriza, cómo construye sus síntomas, pensamos en esas repeticiones que le causan placer aunque diga que las detesta... conectamos con cosas con las que usted normalmente no conecta y entonces, para muchos, las ganas que teníamos de tirarla en la cama arrancarle la ropa a mordiscos atarla de manos al cabestrillo y susurrarle al oído "hoy voy a jugar contigo"... cambia, ahora pensamos en objetivos terapéuticos, en acting out, en transferencia y contratransferencia, en historicidad y refuerzo de la autonomía del yo, en las dinámicas de la regulación y el señalamiento del goce en la repetición... Pensamos en la cura y el lugar que ocupa el "analista"... que naturalmente no es el de cualquier otra y que definitivamente no es el de alguna con la que haya estado antes.

Esto es de forma muy general lo que uno se calla cuando le tiran esa papa caliente. Palabras más palabras menos esto fue lo que pasó por mi mente cuando la escuché lanzarme esa bomba. Respiré profundo y me eché a reír, cambié de tema sutilmente, le invité un cigarrillo y me enfoque en intercambiar trivialidades hasta que el momento terminó. Creí haber borrado de mi memoria ese momento hasta ahora que me siento a escribir.





Sobre el Amor e internet.

Hace varios años comencé a tomar en serio lo que otros decian en internet. No hablo de las revistas académicas indexadas o los diarios online, hablo de los bloggs, de twitter, de facebook, de tinder, de instagram, de youtube... de las formas que encontramos para acceder a los otros.

Tengo tendencia a ser una persona poco cálida a menos que lleve buen tiempo conociendo a alguien. No soy lo que llaman un tipo "cool" y a pesar de ser colombiano estoy lejos de ser ese tipo "entrador", "chicarachero", "conversador" y "bailarín", soy más como una especie de nerd abstraído y silencioso al que le cuesta balancear su introversión con el lócus de control externo de la sociedad. Así que cuando entro en contacto con otra persona generalmente presto atención a lo que dice, al cómo lo dice, y me preocupo por intentar entender lo que quiere decir. La gente siempre me ha parecido algo muy extraño, finalmente por eso opté por la psicología, más que para "ayudar a alguien" -que suele ser el lema de los que se inclinan por la profesión- por curiosidad. Lo que quiero decir es que para una persona como yo el ejercicio de intentar entender a otra persona suele llegar a ser agotador. Nuestro cerebro, nuestra mente y nuestra cultura nos equipan con muchas herramientas para mimetizar, alterar, esconder o enmascarar lo que somos, lo que hacemos y lo que decimos, y aún así cuando prestamos atención podemos podemos ver más que "a través de", hacerlo "con" todo eso.

Internet lejos de ser un lugar oscuro, complejo, ambiguo, superficial y falso, es un reflejo organizado de la mente humana y de la cultura, razón por la cual su atractivo ha hecho que se masifique a la velocidad a la que lo ha hecho. Queremos tener contacto con otros, queremos sus historias, sus sentidos, queremos percibirlos... queremos al otro; independiente de si miente o dice la verdad, de si es quién dice ser o usa algún tipo de disfraz, de si su historia es o no convincente, de si su pensamiento es amable o antipático.

Pero ésta no es una relación en una sola dirección, también queremos ser parte de ese otro, buscamos incansablemente hacer parte de la mirada del otro, razón por la cual, fenomenos como las selfies, reflectogramas o el porno casero se han tomado internet. Claro que queremos al otro!, le tenemos afecto. Lo digital es una forma de darnos cuenta cuanto: lo que percibimos con la web, la tele, la radio o el celular nos afecta, de otra manera cuando pasamos por las secciones de comentarios de los periódicos, de los canales de youtube, de algunos bloggs, de los post de facebook, de twitter, de instagram, de tumblr, no nos encontraríamos con esos afectos.

La idea barroca de que internet está volviendo estúpida a la gente es una manera de lidiar con la amenaza al narcisismo de percibir lo que queremos percibir, y no lo que el otro expone. Las selfies, los videos porno amateur, los reflectogramas y los videoblogg son una muestra de eso. Muchas personas creen inocentemente que estas manifestaciones son un intento de "parecerse" a lo que ven, de imitar la "moda" o de "exponer" su intimidad. En esa creencia inocente se sobre enfatiza la capacidad de imitación que tenemos las personas, y se oculta la de creación y proposición, pero ¿por qué?, ¿para qué?.

¿Estamos usando estas manifestaciones como chivo expiatorio para buscar un control de lo escópico?, ¿es una manera de resaltar la necesidad de supervisión sobre lo que hacemos?, ¿buscamos acaso algo ajeno que podamos señalar y decir "eso está mal!, pero cuando yo lo hago está bien"?, ¿es un ejercicio identificatorio?, puede ser todo ésto, puede no ser ninguna o puede ser otra cosa. Causa curiosidad, animadversión y placer, y aun así no puede negarse que si prestamos atención podemos ver en esas selfies más que la acción de la vanidad, a un otro que podría ser yo: a) y que preferiría serlo, b) y que preferiría no serlo, c) pero que preferiría serlo, d) pero que preferiría no serlo... entiende la implicación que tiene ésto? estamos hablando de un nosotros, no de usted, de mí, de él, ella, ellos o los otros.

En los reflectogramas encontramos una imagen que a pesar de que se deja ver y que no opone resistencia es difícil de significar, al igual que la vida o la realidad, se ve más que un gesto técnico de la fotografía o un estilo estético de ella, un significado denso de identidad, una tentativa de construcción de la misma y de comodidad con el cómo se ve ésta a sus propios ojos, una suerte de re-presentación de lo que supuestamente ya se sabe. Lo que dicen y lo que digo sobre ello si bien tiene relación afecta de diferente manera si soy espectador o participante. Y como en el deseo, puedo obtener satisfacción desde ambas posiciones... de ahí, que las fantasías que se suscitan con la fotografía amateur o de mayor escala de elaboración sean tan polifaséticas.

En los diferentes tipos de videobloggs hay una especie de estructura de la imagen que coquetea con lo educativo, el orden del discurso y su articulación con la iconografía de la imagen sugieren una orientación instituyente. En los videos porno amateur hay un querer-me ver con otros que escapa a la pornografía y al igual que en los dos anteriores transmite una forma de ser y estar muy particular. En todos estos hay una reinterpretación, una apropiación, un regreso a la fuente, y es precisamente ésto lo que amenaza el narcisismo. Ya no se trata de que esas fotos, videos, twetts, estados, escritos son lo que yo "veo", el mensaje es suyo con o sin mí, y esto es particularmente incómodo, esos otros están mostrando algo que puede ser, independiente de mí.

Entonces, podemos decir que es una forma de amar al otro. Sí, de amarlo, el amor es un tipo de límite al narcisismo donde esa idealización con la que comienza, que deposita en el otro ese "algo" que le falta al yo, se desvanece. Como se desvanece la imagen especular de que el otro es como yo. Lo encontramos tensionante, hay tanto que se parece a nosotros, con lo que sintonizamos y nos identificamos y que al mismo tiempo nos aleja y diferencia de eso. Ahí hay algo que nos confunde, ¿cómo puede algo parecerse tanto a mí y ser tan diferente? entonces surge el amor, lo entendemos, lo reconocemos como otro, ya no soy yo entregado a mí fantasía e imagen de lo otro, ahora soy con otro, y éste supone un problema que debo resolver ¿qué es ser nosotros?.

Esto es una constante en los diferentes procesos de socialización y causa de muchos de los problemas sociales de nuestra cultura, no sabemos ni qué es ser nosotros ni cómo serlo. Apelamos entonces al referente familiar; lo que fue crecer en familia; porque consideramos que la vida en sociedad debería ser como la vida en familia cierto?... FALSO! la vida familiar no puede tomarse como modelo para interactual, amar y lidiar con otras personas. El familiarismo nos remite una y otra vez a una serie de circunstancias de frustración, de prohibiciones heredadas y de un intento fallido por limitar el narcisismo en el que nuestros padres fracasaron. Si le pregunta a un profesor o a un psicopedagogo o a un psiquiatra infantil o a un psicólogo, cuál es la razón más común por la que los niños son un problema en el colegio, sin miedo a equivocarme, puedo decirle que le diran algo cercano a: por que repiten lo que aprenden en la casa. Piense otra vez si cree realmente que la familia es un referente eficaz para responder a la pregunta de ¿qué es ser nosotros? y recuerde que no todas las familias son como la suya.

Con esto en mente, retomemos. Cuando deambulamos por la red entonces, y nos ponemos frente a cualquier tipo de contenido podemos recaer con facilidad en que dichos contenidos tienen una intensión común, son para otras personas, a las que por convención se llama audiencia. El amor funciona en gran parte así. Es para otro. Por supuesto que tiene que ver conmigo, mucho, pero es con ese otro que se encuentra un llegar a ser que organiza nuestras pulsiones, nuestra libido, nuestros deseos, nuestras representaciones y afectos. El amor es una organización particular, una orientación capaz de sostener al narcisismo y al yo del otro al mismo tiempo. Es así, un delirio compartido. De la misma forma que la internet, entre muchos otros adjetivos que se usa para describirla también es. En este delirio hay una renuncia, aquella de la hegemonía del ego, pues sin esta renuncia sería imposible acceder al otro, no habría forma de observarle, de contemplarle, de ver-nos, continuaríamos en una suerte de escena de autosatisfacción. No es que la autosatisfacción esté mal, la señalamos para acentuar que de ella (que es de donde surge todo intento de satisfacción) en el amor y en internet podemos catapultar la satisfacción hacia un otro, donde sigue siendo mía pero está ahora con ese destino organizativo al que he llegado.

La dinámica del delirio ilustra lo que ocurre en el amor y en internet. El delirio es básicamente un intento de reconstrucción del mundo exterior por la restitución de la libido a los objetos, que se privilegia en la paranoia y que se hace posible gracias a la proyección, permitiendo en esta dinámica que aquello que se ha abolido "adentro" le vuelva al sujeto desde "afuera". Es sabido que muchas personas en el amor, tienden no a amar sino a querer ser amadas y les gusta aquel-la que "llena" esa condición. Ese rasgo narcisista aparece también en internet, se evidencia en twitter, facebook, instagram, IG, snapchat entre otras donde muchos prefieren no "ver" sino ser vistos. Ahí aparece el regreso desde afuera, la posición que se busca como objeto de deseo del otro, aparecer en la mirada del otro como mencionabamos arriba. Cuando decimos que el amor es un "tipo de límite" al narcisismo, decimos que no lo elimina sino que lo sostiene y que además, integra el de un otro con el que establece un vínculo en el cual se permiten intercambiar satisfacciones, frustraciones, simetrías y asimetrías relacionales así como una exquisita co-creación de avatares pulsionales a los cuales perseguir y que hacen del amor y de internet algo tan polifacético.

Internet entonces tiene un aire de organización amoroso. Lo que esto implica no es que está lleno de corazones rosados y poesía, sino que hay un fuerte deseo del otro, y ese deseo se materializa también en la agresividad y la violencia que son parte de la tendencia del amor. Otra característica que tanto internet como el amor comparten, pues no se puede negar que la agresividad y la violencia son parte de internet, pasar un rato por alguna red social, un periódico, un blogg, una pagina porno o un canal de youtube basta para encontrar agresividad e incluso violencia. Estas creaciones del ser humano, el amor e internet, son en efecto un reflejo de su mente como decíamos antes, pero se escoge no reconocerlos como tales y en cambio sí, ubicarlos como objeto externo y ajeno a éste, de manera que pueda culparseles por las estupideces que en su nombre hacemos: como la de que el amor nos enceguece, como nos enceguece internet al manipularnos con sus contenidos; que internet nos hace idiotas tanto o más de lo que somos cuando nos enamoramos; incluso que estamos dispuestos a dejar de ser y hacer cosas que nos dan cierta satisfacción en nombre del amor e internet, como el-la novi@ que dejó algún vicio o el cibernauta que DeJhO dE EzKrIviR hAzY.

No es de extrañar que lanzar al amor y a internet lejos del sujeto y puntuarlos como ajenos es una salida a la responsabilidad subjetiva que recae sobre el sujeto y las instituciones sociales. Tampoco extraña la nostalgia que aparece al pensar lo que el mundo era antes y después de que en nuestra vida apareciera la internet y el amor. Tal vez lo que extraña son las conclusiones a las que llegamos, por ejemplo: ahora que ha terminado de leer la entrada ¿usted qué piensa?.






jueves, 3 de diciembre de 2015

Usted y yo no nos llevamos bien.

Su relación conmigo está basada en mí estado de ánimo, el utilitarismo que puedo desplegar hacia sus cualidades y la tensión somática que usted me produce.

No acostumbro a tomar café, aunque en mi país eso es visto como algo poco común. Colombia produce uno de los mejores cafes del mundo según se dice y aún así ahora no soy capaz de tomarme las entre 2 y 6 tazas que en promedio se toman aquí, aunque no siempre fue así.

Lo mío con el café es complicado, trabajé con la rama judicial 7 años y en ese medio el café es tan necesario como respirar. Aprendí a tomarlo, entre 4 y 7 tintos diarios. Un café de greca, amargo, con mucho sedimento, fuerte y atocigante, como el ambiente de ese lugar de trabajo. Para esa época estudiaba, en la noche, de modo que la ingesta prolongada y seguida del café me mantenía en línea; despierto y ansioso para las clases en la noche. Sin embargo me daba cuenta que fuera de ese ambiente laboral y educativo, la ansiedad y la manía que me producía el café no solo no eran utiles sino que eran una carga.

Para mí la cosa es también muy corporal: una taza de café es suficiente para que tarde mucho más de lo que normalmente tardo en dormir; la sensación de ansiedad generalizada que nos obliga a hacer cosas, cualquier cosa, es muy molesta cuando tienes tendencia a tomarte tu tiempo para hacer lo que sea que quieras hacer y no solo hacerlo por hacerlo; está también que generalmente el café no se toma solo y yo -que no tengo ese chip de la charla amena y chicharachera-, producto de la ansiedad comienzo a hablar babosadas, tonterías, lo que sea... me siento forzado. No es agradable que una persona como yo que suele tener un umbral de estimulación muy bajo (es decir, que cualquier cosa me estimula, física o mentalmente) tenga esa carga extra (de auto-estimulación) que produce la cafeína.

Ahora, no todos tenemos la tendencia al acto instantaneo o la satisfación inmediata, a algunos nos gusta tomarnos el tiempo de disfrutar las cosas al hacerlas, no somos perezosos y no somos lentos, somos pacientes. Esa cultura de lo precoz llega a ser molesta y esto tiene todo que ver con el café, es una bebida que representa esa cultura de la inmediatez y el acelere, aunque no está sola, esas bebidas energizantes y todas las pastillas para "activar" son eso, parte de esa cultura tan común hoy en día.

Y bueno, pues eso, ahora imagínese que a una persona como yo la invitan a tomar café...

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Qué hay antes de la violencia de género?.

Decía Lacan, que amar feminiza, y que por eso el amor es muy cómico en el hombre, pero que si se deja intimidar por el ridículo, es que tal vez no está muy seguro de su virilidad. Hoy que es el día internacional contra la violencia de género, éste pensamiento es supremamente pertinente, pues la violencia de género, tiene mucho que ver con el malestar de las relaciones entre lo masculino y lo femenino y las patologías de los vínculos afectivos.

La ONU define la violencia de género como: todo acto de violencia sexista que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psíquico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad ya sea que ocurra en la vida pública o privada (...) se conceptualiza la violencia como la coacción física o psíquica ejercida sobre una persona para viciar su voluntad y obligarla a ejecutar un acto determinado. ¿Qué no es violencia de género entonces? puede ser la primera pregunta irrelevante que puede hacerse después de leer la definición, y aún así no deja de ser pertinente. La referencia al prejuicio "sexista" no es suficiente para enmarcar la violencia de género, pues si prestamos atención mucho de lo legal y legitimizado gira al rededor de dicho prejuicio, la publicidad puede dar cuenta de muchos ejemplos, recordemos como nos promocionan la cerveza, los productos de aseo para el hogar... la violencia de género se materializa con el prejuicio sexista, pero es incluso anterior y es lo que le da origen a éste.

Qué puede ser anterior a un prejuicio? pues bueno, solo un imaginario, y solo puede ser anterior a al prejuicio por que se forma en un intento por comprender. El imaginario no es un antagonista de la realidad, es de hecho un precursor de ésta. Psicoanalíticamente hablando, el imaginario es uno de tres registros de lo psíquico. Socialmente hablando el imaginario es una amalgama de representaciones, deseos y afectos que circulan en lo social. De modo que compartimos, entre lo individual y lo social el estatuto de lo imaginario, sin que esto quiera decir que lo social y lo individual son cosas diferentes, técnicamente devienen el uno del otro.

Ahora podemos preguntarnos qué tipo de imaginarios circulan en el individuo y la sociedad que dan lugar al "sexismo" y posteriormente permiten la manufactura de la violencia de género?...  Sería coherente comenzar por lo básico, la distinción entre lo masculino y lo femenino. Cuál es la diferencia?... si la respuesta está atada a una característica fisiológica ya estamos hablando de un prejuicio. Eso se llama sexo y técnicamente no son masculino y femenino, son macho y hembra. Cuando hablamos de lo masculino y lo femenino no hablamos del cuerpo hasta tanto no hayamos hablado de sus formas de placer, ésto significa que a lo masculino y a lo femenino se llega, lo que implica que son una construcción y como tal son un proceso psíquico y social de hacer contacto con el otro.

Podemos hilar entonces sobre esa construcción y pensar lo naturalizado que tenemos la violencia de género:

-El hombre propone, la mujer dispone
-Los hombres no lloran
-Lo femenino es sinónimo de debilidad
-Hija, a usted tienen que atenderla
-Hijo, usted es el proveedor de la relación
-Lo masculino es sinónimo de agresividad
-L@ cel@ porque l@ quiere
-Si ella se maquilla es superficial, sino lo hace es descuidada
-Si ella no usa aretes es un niño
-Si dice directamente que quiere sexo es una puta
-Si dice que no quiere sexo es frígida
-Si es madre soltera es inservible para una relación
-Si es soltera después de los 32 la dejó el tren
-Las mujeres no saben manejar
-Es normal que ella llore, es mujer
-Si no le hace show es por que tiene otro
-Los cambios emocionales son normales en las mujeres, por eso son mujeres
-Si se separan los hijos tienen que quedarse con la mamá que es la que los quiere y la que los parió
-Las mujeres son las que expresan sus emociones
-Los hombres que expresan sus emociones son maricas
-Si él no quiere sexo es porque tiene otra, o es marica
-Si quiere sexo es porque solo piensan en eso
-Si llora viendo una película, es marica
-Si llora cuando se machuca un dedo con el martillo, además de marica es un inútil
-Si ha tenido pocas parejas es marica, mal polvo y rarito
-Si ella está embarazada y a él le dan los antojos, es marica y a demás el hijo es de otro
-No llore! usted tiene que ser un varón! como su papá (le dicen mamá y papá al niño)
-Si el niño se pone los tacones de la mamá, se pone la falda y se maquilla, en lugar de ser muestra de admiración y afecto es muestra de lo maricón que ha salido, le ha faltado correa y que el papá le enseñe a ser varón

... podríamos seguir todo el día...

Con lo anterior podemos ver con claridad como lo femenino y lo masculino se "oponen", supuestamente porque se complementan: lo normal es que si uno da la otra recibe, si el papel se invierte ella es la machorra y él es el marica sumiso; lo normal es que ella sobre-exprese su emocionalidad y él la minimice o anule, pero si la cosa es al revés, la maricada del tipo no tiene antecedentes y ella es una supermujer que busca su lugar en el mundo hostil de los machos, eso o es simplemente una marimacha. 

Este tipo de cosas se escuchan y se ven en todas partes, no hay necesidad de trasladarse ámbito clínico o los juzgados de familia, esto es parte del como nos tratamos todos los días, pero se cree inocentemente que la violencia surge de manera espontánea, y ese es tal vez el error y el prejuicio más cruel, la violencia hay que cultivarla, es como una mascota, hay que cuidarla, alimentarla, jugar con ella y así es como se aprende a quererla.

martes, 17 de noviembre de 2015

Y usted, por qué casi no usa facebook?

Cuando me preguntan ¿por qué casi no uso el facebook? generalmente menciono el incidente en el que intentaron ingresar a mi cuenta varias veces hace tiempo y que dicha experiencia me alejo de la red social. La verdad es que es otra la razón.

Soy poco tolerante a los prejuicios, incluyendo los míos; soy una persona que se entristece con facilidad (no tengo depresión ni soy ciclotímico valga la aclaración); me incomoda la expresión histérica de lo que nos negamos a nosotros mismos; me embota la tendencia fóbica de relación con otras personas y en términos generales no me la llevo bien con la sensibilidad mediática. Éstos elementos están presentes en casi el 80% de las publicaciones en facebook, es alucinante; el mundo ha estado patas arriba desde hace mucho tiempo, Colombia igual, la humanidad ha dado muestras claras de la dificultad de gestión de la agresividad y nuestra capacidad para hacer daño se ha diversificado y modernizado más que cualquier otra cosa que conozcamos. De ésta manera seguro entenderán que para una persona como yo facebook es una red social bastante agresiva. 

Desde hace pocos días he vuelto a retomar el face, la necesidad académica de volver a escribir me ha llevado a volver a leer diferentes formas de expresarse y bueno, como mencioné facebook tiene la suya. Ha sido muy pesado, tal vez no fue la mejor época para volver, aunque bueno, si lo miro con calma tal vez no haya época buena. La sensibilidad mediática es un gatillo supremamente sensible listo a disparar la histeria y fobia de las personas. El aborto, la adopción de parejas del mismo sexo, la homosexualidad, la situación en Europa y Oriente...es impresionante lo que este tipo de situaciones nos saca a las personas:la xenofobia, la discriminación, la patanada, la insensibilidad, el machismo, lo ortodoxos, la mamertada, defendiendo el derecho a la libre expresión pasando por encima de la de otros... somos seres agresivos por naturaleza, como todos los animales, pero nos distinguimos de ellos por nuestra capacidad para la violencia, y el lenguaje nos abrió un abanico interminable de posibilidades para ella.

Vivo triste, de mal genio y amargado cuando paso mucho tiempo en facebook, me lo han dicho, y también me han dicho que se me nota cuando no lo uso. Mi experiencia con las redes sociales me ha mostrado que entre mayor distancia emocional tenga de las personas a las que leo más fácil me resulta procesar sus prejuicios, histeria y fobias. Por eso le he dado prioridad a redes sociales como twitter en donde puedo controlar dicha distancia. En face la cosa es diferente, la cercanía emocional tiende a ser mayor con las personas con las que interactuamos en ésta red en comparación con twitter por ejemplo. Lo primero que me salta a la cabeza es que por su configuración facebook tiene esa ancla emocional que no tiene twitter, la interacción presencial, previa a la red. No en todos los casos,cierto, por lo menos no ahora, pero así comenzó, los patrones actuales de interacción derivan de ahí aunque ya no son los mismos, es cierto, pero comenzaron con esa ancla, y por lo menos en mi caso, no tengo a nadie agregado a facebook a quien no haya conocido previamente, y usted?.


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Detrás del aborto.

Lo que me causa curiosidad de todo este tema del aborto, es que de los niños no se habla. Una vez más vemos que los padres son muchas cosas menos personas de fiar. Los niños aquí no son el tema en cuestión sino quién decide si viven o no; la madre o el padre, o ambos, o un juez, o un médico...

Desde la posición en la que se ubiquen el niño pierde, y pierde por que es el único que no puede elegir. Y no hablo de que no puede elegir padre o madre, quiero decir que no puede elegir venir o no al mundo, y eso es algo sumamente cruel por que resulta una imposición ajena; un acto patológico si se quiere ser un poco más técnico. Los niños son (somos) síntomas de nuestros padres, y en el mejor de los casos son (somos) objetos.

Aquí lo que esconden los discursos a favor o en contra, de una u otra posición, es su derecho a descargar su sintomatología en un otro co-dependiente. La hipocresía ha sido por mucho tiempo lazarillo de la polémica, esto es solo otra muestra de ello.

martes, 10 de noviembre de 2015

El otro por sí mismo


Una de las características del pensamiento infantil es el egocentrismo, en que, el niño ve a quienes le rodean como una extensión de si mismo y se comporta en consecuencia. Sin embargo, mientras transcurre su proceso de socialización este egocentrismo disminuye tomando diferentes disyuntivas y dirigiéndose en nuevos términos comportamentales hacia las otras personas. (mantenga esto en mente mientras lee el resto de la entrada).


Reducir la existencia de una persona a las necesidades o deseos de otra es tanto triste como injusto. Algunas concepciones llevan implícito este desagradable acto razón por la cual no me gusta mucho la idea del destino, mucho menos la de una voluntad todo poderosa que ordena nuestra vida o un plan cósmico que lo entreteje todo, teniendo curiosamente como centro de ese todo a usted, a mí y a nuestros conocidos y desconocidos al mismo tiempo, ¿hay algo que no le suena bien de esto? (aparte de la coordinación que solo parece funcionar para algunos?) a mí sí, y es precisamente ese egocentrismo (del que hablábamos al inicio) que minimiza y extingue a ese otro en función suya o mía, esa otra persona no vale por si misma, su razón de ser es usted o yo y eso me entristece profundamente. (veo en estas nociones una proyección de ese egocentrismo infantil, que busca, no por andamiaje para el desarrollo  sino por la ausencia de ese ente protector -del que se desprende para obtener su autonomía- un sustituto autoimpuesto capaz de suplir mágicamente el papel de director y proveedor de su vida).

Si bien es cierto que en nuestro devenir las vinculaciones y relaciones sociales son fundamentales esto no quiere decir que una u otra persona se deba a otra per- se, o haya nacido únicamente para estar (o pasar) en (por) la vida de alguna persona especifica, ningún sujeto es para otro en tanto necesidad, su presencia en su vida es algo mas complicado que un simple y pálido por que "me lo merezco" ya sea este un castigo o un premio, si es que tales cosas existen. (el conductismo en psicología nos explica que tanto los castigos como los premios o las recompensas no son mas que un constructo o termino que se usa para denotar una consecuencia que, dependiendo de sus características de refuerzo o supresión se utiliza para afianzar, extinguir o aprender una nueva conducta; de modo que si prestamos atención, del comportamiento humano no podemos decir que existan tales cosas como un castigo o un premio, existen consecuencias por nuestro comportamiento y las convenciones sociales dictan lo positivas o negativas de dicha consecuencia siendo lo positivo aquello que potencia la repetición de una conducta y lo negativo lo que disminuye su aparición -no estoy hablando de lo moralmente bueno o malo de un comportamiento-)

Ahora bien, son realmente curiosas las respuestas que dan aquellos que dicen creer en estas cosas del destino o de una voluntad superior o aquel plan que mencionaba antes, sobre una violación  un asesinato, una enfermedad dolorosa, una desaparición forzada o algo que implique daño y/o dolor a un otro, en estos casos existe una autonomía de los sujetos implicados, cosa que no existe en los casos en los que es la felicidad el centro del asunto (si consideramos la hipótesis arriba planteada sobre la proyección infantil, podemos decir que en estos casos la ausencia de directriz de la creencia "destino, voluntad, cosmos" busca excusar al sujeto de la responsabilidad que como creador de dicho imaginario tiene, y la ubica en los sujetos de dolor).

De otro lado, cuando encuentran al amor de su vida, esa persona estaba en ese lugar en que se conocieron, porque así debía ser!, porque así usted se enamoraría de esa persona, porque esa persona era la indicada, porque el momento era el apropiado, porque el lugar facilitaba la empatía, porque su disposición y la de el/ella era la correcta; no por que esa persona estuviese trabajando en lo que le gusta, leyendo lo que le gusta, haciendo algo que le gusta, o viviendo su vida, no, estaba allí por usted, por que Alá, Jesús, dios, satanas, el cosmos, el destino (pongale el nombre que le guste) decidió que ustedes dos debían conocerse enamorarse y ser felices. No se a usted, pero a mí me parece muy triste. (Aquí vemos nuevamente esas características infantiles que piden gratificación, y al pedirla suponen que un otro maternal-paternal debe proveerlo, pues la historia de aprendizaje sobre el que nos desarrollamos ha reforzado esta idea mucho tiempo, con muchas manifestaciones de afecto, casi incondicionalmente, y desprenderse de esa idea del proveedor de felicidad y gozo es bastante difícil).

Cuando hablamos de un otro por si mismo, hablamos de un reconocimiento que le pertenece a ese otro, no de uno que se le proyecta, hablamos de acercarnos a otra persona, no de usarla como objeto de fetiche de nuestros deseos infantiles. Hablamos de ser o estar con otro, no con una ficción amorfa de nosotros mismos, las otras personas tienen muchas cosas curiosas y atractivas que compartir, pero esa tendencia infantil a repetir lo que nos gusta nos priva de una inagotable fuente de experiencias, que paradójicamente han de aspirar a repetirse, pues a parte de la muerte la repetición es la única certeza que tenemos los seres humanos.

Siempre ha estado ahí.

"La televisión lo distrae a uno", "el facebook lo vuelve tonto a uno", "es que twitter lo vuelve a uno todo sangrón", "las noticias lo hacen a uno pesimista", "la religión lo vuelve a uno bueno", "el amor te hace mejor persona" dicen, decimos.

Desde que se inventaron las excusas todo el mundo queda bien, y va uno a ver y sí. Si para algo somos buenos es para inventar excusas, esa necesidad de no desagradar a nadie, de quedar bien, de que nos vean bien nos arrastra a esto. La tendencia de la excusa es generalmente poner fuera de uno la causa de aquello que se hizo mal, se quiere evitar, o retrasó "eso", si uno le pone atención a las excusas que le dan para cualquier situación nota con facilidad que esa es la estructura, obviamente por eso es una excusa; es una causa externa.

Ahora que si uno se pone a pensar con calma la razón por la que ponemos fuera de nosotros las causas de lo anterior, entre muchas otras que nadie quiere admitir resalta aquella que nos causa animadversión, que incomoda, esa sensación de desagrado que produce el fracaso o bien la anticipación del mismo; la consecuencia de lo que hacemos o dejamos de hacer. La tecnología es una muestra de esto, en medio de la proyección que suscita y la transparencia en la que se desenvuelve su dinámica, cuando uno presta atención se da cuenta que siempre ha estado ahí.

Siempre ha estado ahí el matón que insulta desde el anonimato, no es que las redes sociales promuevan la violencia sino que simplemente la deja emerger; no es que los portales o plataformas para subir fotos y videos nos hagan histriónicos o vouyeristas o nos lleven a mostrar la privacidad, el cuerpo, el sexo, lo que ocultamos, o nos arrastre a ver éstas y muchas otras cosas, eso siempre ha estado ahí. La tecnología como esa amalgama exquisita entre lo psíquico y técnico se ha convertido en el discurso de la excusa, las personas tendemos a rechazar cualquier cosa que nos cause algún tipo de displacer dada la orientación que tenemos a la supervivencia y la complacencia de nuestros deseos, necesidades y caprichos, pero no nos gusta que nos lo recuerden. Preferimos ser esas personas altruistas, preocupadas por el otro, siempre dispuestas a ayudar, interesadas y comprometidas con todo lo bueno y noble que se nos pueda atravesar en el camino.

Por eso es importante que rescatemos ese "siempre ha estado ahí" porque nos recuerda lo poco que nos conocemos, lo mucho que nos hace falta para aceptarnos a nosotros mismos con nuestras virtudes y defectos, y sobre todo porque eso que siempre ha estado ahí no ha estado solo, ha estado con muchas personas, con padres, amigos, conocidos, desconocidos... eso que siempre ha estado ahí lo creamos con otros, el cómo lo hacemos lo llamamos experiencia personal, y los patrones que forman los puntos en común los llamamos cultura.

lunes, 20 de abril de 2015

La culpa es de los padres.

Pensar en ser padre, ser padre, proyectarse como padre, asumir el ser padre y querer ser padre, son situaciones putamente jodidas. Quiero decir, son situaciones complejas en demasía. Es usted padre? quiere serlo? se proyecta como tal?... Lo que la gente generalmente no entiende sobre la paternidad es que eso (ser padre) no es algo que uno es como persona, es algo que se ejerce sobre un otro, y es por eso que lo considero no solo algo muy delicado sino también peligroso.

Verán yo no creo que la reflexión paternal deba girar en aquel que encarnara ese significante (el padre), quien lo subjetivará y articulará, pienso que la reflexión paterna debe darse hacia ese otro sobre el que se ejerce, los hijos, sobre ellos es esta entrada.

Los niños son esos seres que una vez fuimos, esas extrañas criaturas aquejadas por exigencias pulsionales (expectativas paternas, entre otras) que no entendíamos (muchos siguen sin hacerlo) e inmersas sin nuestro consentimiento en el mundo de las prohibiciones de los adultos (la historia de los padres es la historia de las prohibiciones hacia sus hijos). Pero más allá de ese infante freudiano nuestro niño posmoderno es más del tipo do it yourself, son más proactivos a inventar permanentemente significaciones sobre sus vivencias sexuales, familiares, frustraciones y claro está sobre todo aquello que les rodea, lo que naturalmente incluye a los padres. Sí, los niños son seres sexuales; sí, los niños son los que inventan a los padres; sí, los niños se construyen de frustruaciones y sí, ningún niño pidió venir a éste mundo, por si no fui lo suficientemente claro. Este niño posmoderno se encuentra al igual que nuestra época en una era de transiciones (como si todas las "eras" no fueran eso finalmente) se encuentra ante un discurso fragmentado y polireferencial en el cual exigirá de sus padres la claridad y el temple para anudar el deseo a la ley y permitirle transitar en este exótico delirio compartido al que llamamos sociedad.

Y es que uno de los mayores males de esa sociedad son precisamente los padres, y en especial, esos que creen que un niño piensa como un adulto, se comporta como tal y se desarrolla como tal. Los niños son síntomas, falos u objetos de los adultos, de esos que se hacen llamar padres, ningún niño escapa a ésto y esa es la razón por la cual a ningún padre le gusta reflexionar sobre su paternidad desde la perspectiva de los niños, porque entonces se enfrentan a ver en sus hijos eso que se presenta como perturbador de la noción padre-hijo. Si usted es padre, piénselo, sino lo es, que no se le olvide.

Cuál es entonces el andamiaje que prestan los padres a los hijos? puede preguntarse uno perspicazmente, teniendo claro que cualquier respuesta que se de no sera otra cosa que un problema que se ofrece al infante, para que de su solución emerja lo que se puede decir es una subjetividad en construcción. Un poco más claro, si a la pregunta anterior la respuesta es tal vez la más común, "una familia", queda claro por que decimos que se entrega al menor un problema, pues lo primero que debe descifrar es qué es eso, tal vez a nuestros abuelos llegar a una conclusión clara no era difícil, a algunos de nuestros padres les tomo más trabajo, a algunos de nosotros y nuestros contemporáneos seguro se les complicó, pero es más que cierto que a nuestros hijos definitivamente les espera una tarea a la que le van a tener que invertir muchos recursos cognitivos y afectivos, si aún se pregunta porqué sería así, permitame recordarle que en la actualidad hay por lo menos ocho tipos de familias y que en el salón de clases de un colegio me atrevo a decir que hay mínimo unos cuatro tipos diferentes; que sus hijos interactuan con los referentes de los otros niños, de los maestros, del colegio, de su propia familia y los suyos (cada cual cargado con una historia particular) y creo que entenderá que no todos son iguales y al no serlo debe articularlos y esto implica elaborar una historia, la propia. Creo que es por esto que no me gusta del todo que se diga que los niños son esponjas, creo que además son agua.


El horror como consumo. Dos ejemplos en Colombia.


La semana pasada estuvieron circulando dos videos especialmente macabros en las redes sociales, uno es el de cómo muere atropellado por un bus de transmilenio un transeúnte que intentaba ingresar sin pasaje al sistema de transporte de Bogotá. El otro, un video que muestra los cuerpos sin vida de un grupo de soldados asesinados por la guerrilla de las FARC. Las noticias y comentarios en las redes sociales y portales de información en los que se colgaron éstos videos son muy curiosas y todas muestran un patrón en común, hay un goce en acceder a esos videos. 


No puede negarse que el consumo de horror es parte de la cultura mediática de nuestra época, las noticias gráficas de las abominaciones de las que somos capaces los seres humanos son las que más visitas y consulta tienen, éste tipo de pornografía es bastante común y poco estigmatizada en comparación con el porno, pues ésta tiene siempre el supuesto fin de "concientizar" sobre algo, para los casos que les comento, el fin de concientizar a las personas a no "colarse" en el sistema de transporte por que están arriesgando su vida y pueden terminar siendo el próximo protagonista del vídeo; mostrar y compartir el video de los militares asesinados pasando por encima de las familias y el respeto mínimo que merece una persona, se justifica en que es esa la consecuencia de lo que ocurre en Colombia con la guerrilla y la situación política en la que se encuentran (eso de que están negociando la "paz" supuesetamente) entonces ese video debería compartirse para que la gente vea la "verdad" de lo que ocurre...

En ambos casos, el moralista que comparte el video, como siempre ocurre, se convierte en un sádico extremadamente agresivo, pues en su "argumento", es su idea de lo que ocurre la que prevalece por sobre la dignidad de la persona que sufre. Cómo cree que sentaría en su funeral las palabras de algún desprevenido: "disculpe, él no es el señor del video?, el que mató el transmilienio? mi mas sentido pésame por la perdida de su esposo", en caso de que cuente con la suerte de no toparse con algún "periodista" que le pregunte muy profesionalmente "qué se siente que su esposo haya muerto atropellado por un bus del sistema masivo de transporte transmilenio?... Muchas personas suelen decir con facilidad que hay cosas que no tienen precio, lamentablemente hay más hechos que lo contradicen.


lunes, 21 de abril de 2014

Separando al personaje de la persona.

Pasada la semana de pasión me permito compartirles un pensamiento que me rondo durante ése tiempo y que tal vez no tiene nada que ver con lo que se supone debería haber pensado en esos días de profunda conexión espiritual. Esta entrada será más bien corta comparada con lo que acostumbro escribir aquí, así que mejor comienzo de una vez.

La sexualidad y el sexo tienen la capacidad de movilizar la identificación y abrazar la identidad de una forma que solo puedo pensar como algo iconográfico, no en tanto la descripción de la sexualidad o del sexo sino como una provocación a su sentido, a lo imaginario y lo simbólico que escapa a una trillada metáfora lingüística que sufre porque la palabra es incapaz de contenerla. Esta iconografía, esta provocación del otro que se pone en escena en la identificación y en la identidad es a través de la cual nos erigimos como sujetos sociales -pues es por el otro que hemos sido producidos- y es, en el devenir intersubjetivo que coqueteamos con términos como el de individualidad y colectividad, para entregarnos a la duda de, si tales nociones son capaces de sostenernos como sujetos.

Se dice académicamente que la identidad puede construirse a través de narrativas alternas y gracias al poder performativo del lenguaje, y sin embargo la cotidianidad nos recuerda mediante pequeñas muestras lo extremadamente difícil que es cambiar una serie de características que, por su obstinada tendencia a repetirse, se convierte en lo más parecido a una esencia, sin querer decir con esto que lo sea. En este sentido hay dos poderosas fuentes que exhiben la tendencia mencionada: la pornografía y la política. La primera es un tema que me apasiona, entre otras porque es centro de una disyuntiva muy característica de nuestra época y que tiene todo que ver con los procesos de identificación, pues al tiempo que es una industria que mueve cientos de millones de dolares al año (incluyéndola legal y legítimamente en la estructura de producción de sentidos, ya que no existe una sola fuente que no haga parte del aparato económico) siendo un prospero negocio también la asocia a un sin fin de representaciones sociales tanto buenas como malas (digo buenas en aras de no sonar prejuicioso pero...), esta disyuntiva es la de situarse como un discurso desde el cual se lee a la sociedad objetivamente, entendiendo que cada uno de sus sujetos es una pequeña sociedad dada su marcada co-dependendencia con los otros. La pornografía comparte con la política características de un discurso capaz identificar al sujeto no solo en lo que se refiere a lo que compartimos con el otro sino también a lo que nos causa cierta animadversión de él. Esta segunda parte de la identificación es por mucho la más interesante de las dos formas por las que las personas le damos posición a nuestro yo y nos situamos para expresarnos en nombre propio. Así tanto política como pornografía producen en quienes la ejercen los sujetos sociales tal vez más cargados de imaginarios instituidos e instituyentes de toda la sociedad.

Les dejo éste video que considero contiene precisamente esto de lo que estamos hablando, siéntase libre de proyectarse.
¿Cómo pasaría usted 24 horas con una estrella porno? ¿algo que comparta o no comparta de lo que se muestra en el video? ¿considera usted que el trabajo que hace alguien lo define como ser humano? ¿si le pido que describa los discursos que encuentra en el video y me cuente que es lo que más le molesta lo haría? ¿cuantos temas relacionados con los vínculos y las relaciones humanas puede contar en el video?.

Pasemos ahora a otro vídeo   https://www.youtube.com/watch?v=PEgvANWNqVw ya que no fui capaz de indexarlo como el otro les dejo el enlace con la esperanza de que lo vean, ya que trata también del tema en cuestión y que como verán, es parte de esos videos que tienen la facilidad de cuestionar ¿cómo es posible que en una era multimedia, visual e icónica las personas aun tengan un sentido de representación tan pobre?.

De todo aquello con lo que tenemos contacto nuestra orientación hacia lo que de ello extraemos nos dice más de nosotros mismos que las conclusiones a las que llegamos, por mi parte considero que tanto de la política como de la pornografía puede edificarse una noción de lo que es la pasión, y en lo personal me gusta la idea de que la pasión es algo más que un aditivo con el que se hacen las cosas y es más bien un punto de partida.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Ex: pasado, presente y futuro.

Son pocas las personas que hablan con naturalidad, sin rencor o sevicia y, con agradecimiento de sus ex, por qué?. Cómo habla usted de sus ex?, les guarda rencor?, les desea la muerte? se quedo con algo que decirle?, con algo que hacerle?; tiene usted, algún pendiente con sus ex? piénselo detenidamente antes de contestar.

Las relaciones sociales y los vínculos amorosos que creamos dicen mucho de nosotros mismos y del contexto relacional que nos rodea, si bien nos gusta la idea de la autonomía y la toma de decisiones únicamente basada en el Yo esta ilusión se fragmenta cuando hacemos una revisión cuidadosa de nuestros antecedentes relacionales. Las familias como estructuras que producen seres sociales autónomos dejan huella en los patrones y estilos vinculares y relacionales de las personas, tenemos un antecedente que no podemos obviar pues al hacerlo corremos el riesgo de fantasear sobre el por qué provocamos ciertas situaciones en nuestra vida emocional y social. Fíjese en los estilos, pautas y patrones de interacción social de su familia y compárelo con los suyos, le apuesto que encontrara cuando menos un 50% de similitud, si es un observador distraído.

Con esto tenemos un punto de reflexión bastante interesante, no me refiero a la reproducción de patrones de comportamiento (en términos estructuralistas) o de ideales (estilo Tipos ideales en Weber), me refiero a que a pesar de querer diferenciarnos de la estructura de la que provenimos, repetimos su funcionamiento general con algunas modificaciones que nos hacen creer -inocentemente- que la hemos superado. Nuestr@s ex son parte de la forma en la que nos narramos a nosotros mismos la historia del qué hemos aprendido de nuestro entorno relacional y emocional.

Pero no nos enredemos, retomemos esa linea temporal que permite la distinción entre el "ex" y el "que no ex", pasado - presente- futuro; regularmente se dice que el pasado es pasado, que no se puede cambiar, que lo hecho hecho está, que no hay que llorar sobre la leche derramada y un sin fin de frases alegóricas que suguieren que el pasado no puede cambiar, pero de hecho si puede cambiar, de hecho, cambia constantemente, el pasado se modifica exquisitamente en la forma en que lo recordamos, en la forma en que lo narramos, podemos -y de hecho lo hacemos con bastante frecuencia- modificar nuestros recuerdos, añadiéndoles fragmentos, borrando otros, distorcionándolos sutilmente y creando algunos que ni siquiera existieron, nuestra memoria está basada en nuestro presente.

Nuestro presente por su parte se debate en una interesante dinámica entre el procesamiento de información,  la toma de decisiones y la proposición comportamental, me explico: como sujetos no alcanzamos a ser otra cosa que una entidad capaz de procesar, responder y proponer acciones a un ambiente. Cada uno de estos momentos, procesamiento, respuesta y proposición tienen su éxtasis en el aquí y el ahora; la velocidad con la que somos capaces de procesar información -y el volumen- es algo que incluso para las computadoras más avanzadas del planeta es aún inalcanzable, así mismo la capacidad de respuesta que poseemos está más allá de cualquier tecnología que conozcamos, pues nuestra forma de responder está muy por encima de una operación aritmética, al tiempo, que somos capaces de proponerle al medio -en el cual nos incluimos- atendiendo al procesamiento de la información, la respuesta que emitimos y el sentido de la misma -ésto es algo que ninguna computadora puede hacer- esto es, tentar la respuesta de otro sujeto, hacer una apuesta sobre el comportamiento subsecuente; en ésto se basa nuestra habilidad para aprender, en nuestro presente.

Mientras que, nuestro futuro se torna algo definitivamente más humano, y por lo tanto más amorfo, nuestro futuro es un conjunto de información a la que no hemos respondido y sobre lo que lo único que tenemos para navegar en el es una estructura previa -que no es nuestra- para proponer, y con base en esto aspirar a poder corregir lo que sea necesario para obtener un masificado placer. Lo que nos lleva a la parte bonita de la historia, cuestionarnos si la forma en la que vemos a nuestros ex es una fachada de nuestro presente para validar la forma en la que estamos respondiendo al ambiente, anhelando aquel futuro sobre el que, nos hemos enviciado a tentar una y otra vez, pues finalmente este ciclo no ha cesado de reproducirse.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Depresión post-party. Hallowen.

Ayer me sentí un poco extraño caminando entre tanto zombi, zorra, princesa, princeso, héroe y animal mitológico que cubrió la ciudad en un particular desfile simbólico de dulces amenazas. Si bien no acostumbro celebrar el hallowen no por mamertada sino por que me trae muy malos recuerdos, ayer me dio por salir a "caminar" -más a cojear que a caminar, pero bueno- salí, agarre el bastón, me puse la chaqueta, audífonos en mano y cigarrillos en el bolsillo, quería ver el hallowen.

Aquí en el barrio fue muy bonito, los papás llevando a los niños a pedir dulces, el grupo de amigos riendo y jugando con sus disfraces, darme cuenta cuanto han cambiado los discursos infantiles -en mi época amenazábamos con malformaciones faciales y daño a la propiedad privada para que nos dieran confites- por favor! ¿cómo pueden pedirle a Fredy Cruger que entone algo como "quiero paz quiero amor dame dulces por favor"?, no, no, no hay coherencia, feo, no me gusto ver a los villanos que considero personalmente los mejores disfraces arrodillarse de esa manera, en fin, un ambiente bastante infantil -me aburrí y decidí irme para otro lado-.

En el bus me toco sentarme al lado de una "vampiresa", me fui todo el camino reventado de la risa con pensamientos del tipo -¿será que solo chupa sangre?; con la tarjeta de crédito del marido seguro no necesita morderlo para desangrarlo...- regularmente me río solo, y siempre voy pensando en algo, cada veza que miraba hacia la ventana me detenía en algún aspecto de su disfraz, el cabello negro super lizo y con extensiones -tipo Lili monster- maquillaje pálido, ojeras marcadas, dientes postizos, uñas larguísimas, vestido -bastante apretado en algunas partes al punto que exacerbaba un cuerpo de por si bonito-, y el único accesorio que desentonaba con su disfraz era una cartera donde seguro llevaba las cosas que ninguna mujer deja nunca: polvos, espejo, pintalabios, lápiz de ojos, aguja, hijo, superbonder, etc etc y en un bolsillito pequeño -el que siempre les roban- las llaves, la cédula y la plata. Me di cuenta entonces que no estaba prestando atención, estaba viendo el disfraz, no estaba viendo a quien lo llevaba, o bueno sí, pero no de la manera que quería ver, la intención no era salir a ver disfraces sino a gente disfrazada.

Llegué al centro comercial, lugar que consideré era el más indicado para mi objetivo teniendo en cuenta la tradición capitalina de congregarse en estos lugares. Efectivamente no me equivoque, estaba a reventar, parecía sábado. Padres y niños en un solo río de gente entrando a las tiendas a pedir dulces. Me senté donde pude a descansar un rato y al ver a la gente pasar comencé a ver a la gente disfrazada. Los niños de casi todas las edades iban desfilando escoltados por algún adulto responsable, fue interesante percibir que algunos niños no estaban disfrazados, estaban personificando aquello que vestían; superhéroes, villanos y personajes de diferentes fantasías, no iban disfrazados eran: superman, batman, la princesa, el ninja, el león... pero otros no, otros niños si estaban disfrazados, de alguna forma se les veía diferentes, disfrazados, con un atuendo superpuesto, bastante curioso que la mayoría de estos niños estaban acompañados de un adulto sin disfrazarse, a diferencia de los niños que personificaban su atuendo a quienes el adulto en cuestión iba disfrazado en su mayoría. No tengo muy clara la relación ahora que escribo pero allí sentía que los niños que reflejaban esa superposición del atuendo eran más un objeto de proyección de sus padres que una muestra simbólica de un otro yo que quisieran ser.

Los adultos por su parte mostraban otra historia, la claridad de lo que se habían disfrazado era notable, la seguridad de su atuendo e incluso detalles interesantes en quienes no estaban disfrazados. Algunos iban perfectamente vestidos para hacer alusión al representante de su disfraz, si hay que ponerse hombreras y peto de espuma con los abdominales marcados para parecerse a batman o a superman pues se las ponían, si hay que tinturarse el cabello de blanco para parecer un hada pues se lo tinturan, si hay que cortarse la circulación con un enterizo de latex para parecerse a gatubela pues se le hace... muy pocos niños mostraban algo así. De lado de los que no iban disfrazados aparecieron algunos detalles interesantes, hombres con las uñas pintadas, mujeres muy bien vestidas en chancletas o tenis, caras de terror al ver adultos disfrazados, y
muchos padres ejecutando su labor de supervisión a distancia invirtiendo dinero en el disfraz del niño pero sin involucrarse en su juego. Padres, si van a disfrazar a la peladita de princesa disfracese usted de carroza, o de rey, si van a disfrazar al muchachito de superhéroe disfracese usted de su compañero o de su archienemigo, fue muy triste ver tanto niño con ganas de fantasear y los padres tomando distancia, este tipo de eventos culturales sirven mucho para ver los tipos de relaciones que tejen los padres con los hijos eso me quedo claro.

Salí del centro comercial y me dio por pasearme por los alrededores -en la medida que me fue posible claro- aparecieron entonces en escena los "adultos" jóvenes, de entre 20 y 35 años más o menos y con ganas de farra de hallowen. Bastante interesante esta manada en lo que a los disfraces refiere, muy chévere ver a los novios disfrazados: él de elfo ella de elfa, ella de zombi él de zombi, él de lobo ella de caperucita roja; parecía que estuviesen contando el cuento o recreando la fabula de la que sacaron la idea del disfraz, había una sincronía. Por otra parte estaban también los novios que en uso de sus facultades para expresar su libertad independencia y autonomía optaban por disfraces diferentes, muy chévere ver a Darth Vader acompañando a la mujer maravilla, a Legolas de la mano de Minnie Mouse o a un orco besuqueándose a Lara Croft por mencionar algunas de las parejas que vi. En este grupo metí a l@s que se disfrazaban para impresionar y bueno bien sabemos que no hace falta una armadura de verdad de Iron man para ser iron man en hallowen, así como no hace falta haber pasado por la facultad de enfermería para verse como una enfermera de película -porno-, los que se disfrazaban para impresionar mostraron características interesantes, mientras que los hombres apelaban a una simbología a una iconografía, las mujeres apelaban al resalte y/o suplantación de características femeninas.

En general para no extenderme más vi esa faceta del yo tan deliciosa del transformar para revelar, la del cubrir para mostrar, la del tomar las referencias del otro para mostrarme. Esto en el hallowen dejaba un aire a mi parecer bastante sincero de las personas disfrazadas, la expresión de los rostros detrás del maquillaje y las mascaras me parecía más honesta, lamentablemente ahora que regreso de la calle eso se desvaneció.